Las mujeres de Guapi incursionan en el turismo comunitario

Mujeres productoras del jardín es un colectivo de 11 mujeres, en la actualidad enfocadas en brindar diversas experiencias turísticas en su territorio.

A las orillas de Guapi, un grupo de 17 mujeres se juntaron para conformar una organización con la que pudieran fortalecer a su comunidad. 

“Es importante que las mujeres se organicen. Tenemos un lema que dice, no nos juntamos para estar juntas, sino para hacer cosas juntas. Al estar reunidas podemos ver la situación de la comunidad, aconsejarnos y apoyarnos frente a los temas”, explica Mayuli Montaño, integrante del grupo Mujeres productoras del jardín.

Se pusieron como nombre Mujeres productoras del jardín, “porque queríamos ser reconocidas como gente que produce y el sueño, más adelante, es el de dejar una empresa para las personas, aunque nosotras ya no estemos”, dice Yaneth Torres Vallecilla, presidenta del colectivo.

El proyecto comenzó con un criadero de gallinas ponedoras, pero cuentan que no fue un negocio muy fructífero, ya que algunos de los animales murieron, mientras otros fueron robados. 

Entonces decidieron incursionar en el mercado del turismo comunitario. Con ayuda de otra organización construyeron un restaurante y crearon una ruta de turismo que empieza en Guapi, pasa por Juanico y Quiroga, hasta llegar a la playa de los Obregones

En el recorrido la comunidad les muestra y enseña a los turistas las diversas actividades que se hacen en la zona, como la pesca con anzuelo, el recorrido en potrillo, la visita de azotea, o la preparación de cocadas.

“El potrillo es una lancha pequeña, que tiene una banqueta y un canalete. Uno les enseña a los turistas a manejarlo, mientras los transportamos. La azotea es donde están las plantas medicinales, como la chiyangua, la cebolla, el orégano de la zona, y muchas más; aquí invitamos a los turistas a sembrar una planta antes de irse”, cuenta Torres.

Las integrantes del colectivo son mujeres víctimas del conflicto armado, pertenecientes a la comunidad afro, que trabajan el turismo desde la agricultura, la pesca y la gastronomía. / FOTO: cortesía de Mujeres Tejedoras de Vida

A quien los visita también le cuentan los secretos en la preparación de las cocadas, qué llevan, cómo se hacen y los invitan a ayudarlas en la cocina, raspando el coco y siguiendo sus indicaciones.

“Quisimos enseñarle a la gente a hacer cocadas, para que se sienta bien recibido por las actividades para que quieran regresar o inviten a otros a conocer nuestras costumbres”, explica la presidenta. 

También les enseñan a hacer sudado de camarón, encocado de jaiba, sudado de piangua y en Quiroga lo llevan al manglar, para que también aprendan a sacar la piangua con el proceso artesanal.

“Todos los que han venido se han enamorado del espacio. Se enamoran de la atención recibida, del paisaje, el río, la playa, las matas. Todo enamora, el que viene no querrá irse”, opina Torres.

La presencia constante de gente externa en el territorio, ha hecho que cambie la manera en la que la comunidad trata y se expresa con los visitantes. 

“Antes si llegaba alguien no le prestábamos atención, porque sabíamos que vendrían y se irían. Pero ahora tenemos un compromiso con quienes nos visitan”, expresa Torres y aclara, “lo único es que nos tienen que avisar si van a venir, para estar preparados y atenderlos”.

El colectivo ofrece paquetes turísticos para nacionales y extranjeros, en los que se aprovecha el potencial natural y cultural del territorio. / FOTO: cortesía Mujeres Tejedoras de Vida

La presidenta del colectivo también siente que quienes vienen de afuera han cambiado su actitud con la comunidad y ahora que saben que brindan un servicio turístico los ha visto relacionarse más con las personas de la zona.

“En general a la comunidad le ha gustado hacer parte de la ruta turística, porque todos se ven beneficiados gracias a esto”, cuenta Torres.

No obstante, a causa de la pandemia y el conflicto armado que se ha recrudecido en los últimos meses, han tenido que dejar en pausa el proyecto durante un tiempo.

Torres al igual que el colectivo, de las ahora 11 mujeres, esperan el día en que la violencia cese y puedan continuar impulsando a su territorio por medio del turismo.

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