Cuando el agresor se convierte en mediador: jóvenes de Bogotá transforman el bullying en dialogo

Esta es la historia de Julio Rodríguez, un joven marcado por la impulsividad y el bullying, que aprendió a convertirse en mediador a través del proyecto Hermes, una iniciativa que ya llega a miles de jóvenes en la capital del país.

«Antes siempre reaccionaba automáticamente. Hoy entiendo que primero hay que pensar y luego actuar. Tuve sanciones por peleas, agresión verbal y física. Era impulsivo, reaccionaba para no verme débil» cuenta Julio Rodríguez, estudiante de 11°. Hoy, ese mismo joven de 17 años se sienta con otros estudiantes para escuchar y ayudar a resolver conflictos sin violencia. 

Su historia no es aislada. Hace parte de una transformación que se vive en el Colegio El Jazmín, donde la agresión dejó de ser la única forma de resolver los problemas, para darle al diálogo el lugar que le corresponde.

Una realidad que atraviesa las aulas

Agresión, violencia en colegios, bullying
En Bogotá, al menos 70.000 jóvenes se han certificado como mediadores de conflictos escolares. | Foto: GettyImages

Los conflictos escolares son una constante: peleas, chismes, agresiones verbales, sanciones disciplinarias y enfrentamientos que se trasladan del aula a los pasillos y, posteriormente, a las redes sociales, hacen parte de cualquier contexto educativo. No obstante, la forma en la que se maneje ese bullying y ciberbullying dictará qué tanto se escala o no una situación. 

Según cifras del Ministerio de Educación Nacional, entre 2020 y marzo de 2025 se han registrado más de 11.161 casos de acoso escolar en Colombia. Mas del 30 % de los estudiantes afirma haber sufrido algún tipo de bullying, una realidad que impacta la convivencia, el rendimiento académico, la salud mental y la permanencia escolar.

Julio fue parte de ese ciclo, donde las agresiones verbales predominaban, llegando a estallar en ira y cometiendo una de las agresiones mas graves de convivencia, la Tipo 3, según la Ley 599 del 2000. Requiere atención inmediata, reporte a la Policía de Infancia y Adolescencia y traslado a autoridades de salud, por daños fisicos a uno de sus compañeros. Trajo como consecuencia una sanción y matrícula condicional.

El cambio no fue automático. Su punto de quiebre llegó cuando se vio en vuelto en un sin limite de sentimientos de rabia y bajo consecuencias importantes que podrían marcar su camino,  por eso decidió vincularse voluntariamente al proceso de mediación escolar.  «No fue obligación. Yo pedí ayuda», afirma, añadiendo que lo más difícil fue «entender que ahora tenía que dar ejemplo. No podía ser mediador y seguir peleando. Tenía que ser coherente». 

Hoy, Julio hace parte activa de la Mesa Escolar de Conciliación (MEC) del colegio. Junto a otros estudiantes, lidera procesos de mediación escolar, acompañando hasta ahora más de 80 horas de conflictos durante los recreos y desarrollando actividades ludicas preventivas en manejo de emociones, atraves de juegos donde se identifican cuáles son nocivas o positivas y cómo manejarlas. «La idea es prevenir antes de que el conflicto se vuelva violencia».  

Transformación colectiva

Las docentes del proceso, Sara Milena Roa y Rosa Estela Ruiz, coinciden en que el cambio ha sido visible dentro de la institución: los conflictos escolares se han controlado, manejandose ahora de manera apasible, haciendo uso de estas habilidades emocionales ya no es necesario llegar a medidas drasticas. 

El modelo no busca castigar, sino prevenir; no sancionar, sino formar; no reprimir, sino transformar.

Detrás del cambio

Arreglando conflictos.
| Foto: GettyImages

El proceso hace parte del programa Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), una iniciativa pedagógica de resolución de conflictos, a través del modelo Hermes, implementado desde 2001, con impacto en más de 561 Colegios de la región, 390 en Bogotá y 171 en municipios de Cundinamarca. 

Aseguran desde la CCB que a la fecha han certificado a más de 70.000 estudiantes como mediadores. Solo en 2025, agregan, ayudaron a gestionar más de 12.231 casos de conflictos. Sólo en el primer trimestre de 2026 fueron 506.

En la institución el  Jazmín IED, donde estudia Julio, la Mesa Escolar de Conciliación se ha consolidado como un espacio de referenciaMás allá de las instituciones, la transformación se explica en quienes deciden asumir el cambio. Una herramienta para la vida. 

«Somos jóvenes de 17 y 18 años con un futuro por delante. Podemos cambiar. No estamos condenados a repetir la violencia de nuestra familia o de nuestro entorno. Si uno quiere cambiar, puede hacerlo» afirma. Es una conducta aprendida, y todo lo que se aprende, puede desaprenderse

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