La colomboholandesa que regresó a su tierra para enseñar a las mujeres a boxear

Para Andrea González, Mi Barrio, Mi Sueño significa reconectar con sus raíces y aprender más sobre Colombia. Aunque a los seis meses la adoptó una familia holandesa, ahora busca que en el país haya más equidad y menos violencia basada en género.

Amor propio, defensa personal y romper los estereotipos, esos son los tres pilares fundamentales del proyecto de boxeo Box2Grow, de la fundación Mi barrio mi sueño de Andrea González, quien creó un espacio seguro para las mujeres de La Honda, un barrio de la comuna 3 – Manrique de Medellín.

«Mi sueño es que algún día podamos vivir como iguales, sin importar que sea hombre o mujer, ni de dónde viene o vive, ya que esas cosas no nos definen como seres humanos”, explica Andrea.

Este programa tiene tres ejes de trabajo: Sin hambre, en el que apoyan con asistencia humanitaria para las familias; Un paso adelante, con el cual dan clases de inglés y arte para niñas, niños y jóvenes del territorio; y Box2Grow, en el que se encuentran las clases de boxeo.

Boxeo
Este programa crea empleos para las personas de La Honda. Diego (izquierda) y Verónica (derecha) son los profesores de boxeo; junto con Andrea (centro izquierda) y Daniela (centro derecha) crean espacios seguros de encuentro y aprendizaje. / FOTO: Mi barrio mi sueño

“Este año empezamos un nuevo proyecto enfocado en las mamás del barrio y con el que aprenden a hacer manillas y aretes para venderlas en línea, un porcentaje de la venta va para ellas y sus familias”, dice.

Andrea cuenta su historia como parte de la razón de su proyecto: nació en Bogotá, pero a los seis meses la adoptó una familia de Holanda. En 2019 volvió a su país y en la pandemia, se dedicó a realizar actividades de asistencia humanitaria, ya que regalaba paquetes de comida en diferentes barrios y comunas de Medellín.

“Para mí es muy importante porque estoy de nuevo conectando con mi cultura y con mi gente”, cuenta y recuerda que un día fue a La Honda y conoció a Diego Beltrán, quien vive allá y da clases de boxeo, y mientras entregaba los mercados escuchó muchas historias sobre abusos contra mujeres y niñas. Ahí se dio cuenta que quería hacer más que repartir comida.

“Hablé con Diego sobre la situación en contra de las mujeres y niñas del barrio, junto con Verónica, una de las lideresas de  la zona, creamos un proyecto para que aprendieran a boxear con el fin de empoderar a las mujeres a través de deporte y crear un lugar seguro”.

En las clases de boxeo, además del deporte, hablan de derechos, autoestima y amor propio, así conectan con las niñas, adolescentes y mujeres que participan. En total son 50 boxeadoras divididas en tres grupos: de 7 a 13 años, de 13 a 18 y de 18 en adelante.

“Para mí no es solo un proyecto, es mi propósito porque mi mamá biológica estaba en una relación violenta y abuso, y pudo escapar de ese sitio, ese tema influenció toda mi vida”.

Verónica, Diego, Luz Nay, son algunas de las personas que trabajan con Andrea en el proyecto, son muy importantes porque sin ellos no podría hacerlo ni lograr el impacto que tiene.

Andrea vive en Medellín, aunque su cultura y parte de su vida está en Países Bajos, en sus venas siente la pasión colombiana, como ella lo dice.

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