Por medio de encuentros que promueven reflexiones alrededor del respeto y la aceptación del otro, la Institución Etnoeducativa Gimnasio del Dagua transformó positivamente la convivencia en su comunidad.
La convivencia en los colegios es uno de los aspectos a los que el rector de una organización educativa debe prestar mayor atención. Es que, de acuerdo con el Ministerio de Salud, 2 de cada 10 estudiantes en Colombia sufren de ansiedad por “bullying” y entre los años 2018 y 2022, se reportaron en la entidad 139.892 casos de intento de suicidio, siendo los adolescentes de 10 a 14 años la población con mayor riesgo.
Pero eso no es lo único, las riñas en los alrededores de los centros de estudios son otro fenómeno que afecta las actividades escolares, tanto así que, la Universidad Javeriana encontró en 2023 que esos comportamientos se pueden traducir en temor, inseguridad y aislamiento, así como en depresión y baja autoestima, lo cual se refleja en un deficiente desempeño académico y, por ende, en un aumento del ausentismo y la deserción.
Tal fue el panorama que encontró Reinaldo Castrillón, un contador público con un magíster y un doctorado en Educación, cuando asumió la rectoría, en octubre de 2024, de la Institución Etnoeducativa Gimnasio del Dagua. “El plantel no era bien visto, había fuertes situaciones de conflictos, de peleas y de rechazo ”, dice.
Pijamadas para el correcto manejo de las emociones
Comenzando su gestión, Reinaldo decidió enfocarse en mejorar la relación que tenía la comunidad con su escuela, por lo tanto, no sólo trabajaría la manera en la que los jóvenes se trataban entre ellos, sino también como las familias y la población aledaña interactuaban con el colegio.
Así, él realizó alianzas estratégicas para formar a sus docentes como guías emocionales. Luego, ellos con ese conocimiento lideraron procesos de promoción de valores como la tolerancia o la empatía. “Conseguimos apoyo de la Gobernación del Valle e ingresamos a un programa específico de capacitación en salud mental juvenil”, explica el rector.
Ahora bien, ya estaba el qué enseñar; faltaba el cómo. Entonces, analizando todos los recursos a su disposición, encontró que esta labor requería esfuerzos adicionales, más allá de las clases que se dictaban en horario diurno, por lo que determinó que su modelo sería extracurricular, en otro horario: ¡de noche!
De este modo nacieron las Pijamadas para el correcto manejo de las emociones: “es una estrategia que fue ganando espacio con los docentes, las familias y los estudiantes. Consiste en aprovechar un tiempo en la noche en donde en el coliseo traemos a los niños por niveles y les hacemos vivir una noche de integración y reflexión en presencia de un adulto acompañante”, describe Castrillón.
Más sobre colegios innovadores: Este colegio en Facatativá promueve la moda sostenible desde las aulas
Estas jornadas se realizan de 6 a 8 de la noche y como dice Reinaldo, tienen la participación de los acudientes de los jóvenes de primero a séptimo grado, de tal suerte que entre ellos también se generan conversaciones que los involucran más en ese entorno.
“El ambiente ha mejorado mucho. Antes la organización tenía mala fama, pensábamos que era muy insegura, pero ya no. Mi hija Isabella (13 años) la pasa muy bien acá y en las pijamadas”, dice Gustavo Hernández, padre de familia.
En dichos encuentros los maestros guían las dinámicas y los adultos aportan comidas y bebidas para complementar la experiencia. Esto lo hacen en los meses de mayo y noviembre con el apoyo, además, de organismos estatales como la Comisaría de Familia o la Alcaldía.
Por otro lado, para dar cobertura a los estudiantes que están entre octavo y undécimo nivel, Reinaldo Castrillón, con ayuda de la Casa de la Cultura y la Secretaría del Deporte Municipal, implementó una serie de torneos de fútbol y baloncesto con los que a parte de reunir a los chicos en un escenario lúdico también impulsa espacios de encuentro donde ellos pueden acercarse al otro, reconocerlo y aceptarlo.
Cambiando la realidad
La Institución Etnoeducativa Gimnasio del Dagua está ubicada en el Valle del Cauca a una hora y media de Cali y a 45 minutos de Buenaventura. Llegando allí, las personas se encuentran en el centro de un acogedor sistema montañoso, rodeado de naturaleza y mucho verde. Todo ello envuelto en un cálido clima promedio de 27° centígrados que acompasa perfecto con el paisaje.
En esa tierra de Pinos Romerones, Robles, Caracolís y Cedros Negros y Rosados, habitan, según estima el DANE, 49.793 personas. De ellas, el Gimnasio del Dagua enseña a 1.450 estudiantes; 30% pertenecientes a poblaciones afro y 15% a indígenas de los pueblos Nasa y Embera.
Por eso, teniendo como base esa multiculturalidad, es que Reinaldo le apostó a encauzar esa riqueza social en un sólo objetivo: unir a la población de su comunidad, plan que pronto dio sus resultados.
“Todo cambió mucho, el año pasado éramos muy indisciplinados pero este año el director nos ha ayudado y ya estamos mejor”, “los chicos grandes se peleaban en el parque, pero eso no volvió a pasar”, “a mi me acompañó mi tia y mis papás estuvieron de acuerdo en que viniera, realmente la pase genial”, relatan, respectivamente, Daniela Ordoñez, Juliana Caicedo y David Gómez de quinto año.
En ese sentido, Castrillón y su equipo lograron aumentar el número de cupos del colegio en 130 en 2026 respecto de 2025, y a raíz de eso llegaron más recursos, como profesores, que antes eran 62 y ahora son 71. Asimismo ampliaron su oferta y ahora tienen habilitada la enseñanza para la primera infancia.
También, el plantel tiene vigente la alternativa de formación nocturna los días martes, miércoles y jueves, para que los adultos que no lo hayan hecho puedan terminar el bachillerato. Asimismo, los adolescentes tienen la alternativa de finalizar su educación media bajo 4 enfoques técnicos: administración, sistemas, manejo adecuado del medio ambiente y prácticas productivas asociadas a la producción de la caña de azúcar.
“Este año queremos certificarnos como una institución técnica. De igual manera estamos trabajando con el INTEC y las universidades Antonio José Camacho de Cali y la Central del Valle del Cauca, en Tuluá, para fortalecer el acceso de nuestros graduados al nivel superior. Aún así, seguiremos haciendo las pijamadas, nuestra estrategia insignia, para afianzar los lazos entre todos”, concluye Reinaldo Castrillón.