La Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Siloé busca fortalecer el tejido social de la comuna 20 a través de la música, ofreciendo a por lo menos 600 niños, niñas y adolescentes una oportunidad para construir un futuro lejos de la violencia.
En la ciudad de Cali, en el barrio Siloé de la comuna 20, los desafíos de violencia y falta de oportunidades son una problemática constante. Así lo señala Alexandra Patiño, coordinadora psicosocial de la Orquesta Sinfónica de Siloé, un proyecto que, desde 2007, busca cambiar el rumbo de vida de cientos de jóvenes del sector.
Se trata de una iniciativa de la Fundación SIDOC, de la Siderúrgica del Occidente, apoyada por CoCrea, que en la actualidad trabaja con al menos 600 niños, niñas y adolescentes, fomentando la integración, el seguimiento y acompañamiento educativo y psicosocial de cada uno de ellos.
El trabajo de intervención sociocultural en los barrios vulnerables de Cali, ha permitido que los jóvenes ocupen su tiempo libre en actividades artísticas, especialmente en la música. Esto responde a la falta de oportunidades para participar en iniciativas que promuevan el desarrollo de habilidades emocionales, cognitivas y sociales, además de fortalecer el amor y la pasión por el arte que contribuye a la construcción de paz.
«El proyecto ofrece una segunda oportunidad a jóvenes que, en medio de condiciones adversas, encuentran en la música una forma de expresión y superación personal«, explica Alexandra. Esta transformación los impacta tanto a ellos como a sus familias y a la comunidad, tejiendo un vínculo que fortalece el tejido social del territorio.

La academia comenzó con una sede principal en el barrio que actualmente reúne a cerca de cien jóvenes participantes activos, todos residentes de la comuna. A lo largo de su trayectoria, más de 200 jóvenes han completado el proceso de formación, contando a por lo menos 20 que han accedido a estudios superiores y 5 que se han graduado en los últimos dos años.
Además, con los años se ha expandido a las escuelas públicas de la comuna, alcanzando este año, por primera vez, a por lo menos 600 jóvenes beneficiados, incluidos estudiantes de colegios públicos.
Las clases que ofrece la academia son completamente gratuitas. Los aspirantes deben pasar por un proceso de ingreso que incluye pruebas de selección para evaluar sus habilidades musicales y determinar si cumplen con los requisitos necesarios para formar parte del programa. Los ensayos son de lunes a viernes de 3:00 a 5:00 p.m. en la Institución Educativa Técnico Industrial Multipropósito de la comuna 20.
A través de la Fundación SIDOC, cuenta Alexandra, es que se consiguen los insumos para adelantar el trabajo de la sinfónica. “Estos incluyen los instrumentos que se les prestan a los niños y niñas para que puedan asistir a sus clases», comenta.
En la academia, los participantes tienen la oportunidad de aprender a tocar instrumentos de cuerda frotada y percusión, como por ejemplo: el violín, el violonchelo, la batería y las congas; explorando una amplia variedad de estilos musicales que enriquecen su formación artística. El repertorio que interpretan es diverso, desde música tradicional de la región hasta piezas clásicas conocidas.
“La música no solo enseña técnica, sino que transmite emociones; permite que el dolor y la alegría se conecten con el público”, señala al respecto Duván Arley Paéz, uno de los jóvenes músicos, quien asegura que encontró en la orquesta una pasión que cambió su vida.

La orquesta se ha presentado en espacios icónicos de Cali como el Teatro Municipal y el auditorio de Comfandi. Además, ha llevado su música a escenarios nacionales e internacionales, demostrando el compromiso y talento de sus integrantes.
En las escuelas de la comunidad, muchos de los docentes actuales son jóvenes que, en el pasado, hicieron parte del proceso formativo como estudiantes. Luego de completar su formación, regresaron al proyecto y hoy, como estudiantes avanzados o graduados de música, comparten sus conocimientos en instituciones educativas que, aunque no pertenecen directamente al programa principal, también contribuyen activamente al desarrollo cultural y educativo de la comunidad.
La Orquesta Sinfónica de Siloé no solo es un proyecto musical; sino que tiene un impacto sociocultural que apuesta por el futuro de una generación que desafía el entorno con armonía y resiliencia. Un ejemplo de cómo el arte puede sanar, inspirar y transformar realidades