En época de elecciones, le proponemos, con ayuda de especialistas, una breve guía para evitar caer en ciclos de consumo sin control de malas noticias y desinformación.
Está en su cama, en la mañana, se despierta y lo primero que hace es ver su celular y buscar las noticias más importantes con las que amanece el mundo. ¿Qué ve? información sobre guerras, conflictos cercanos, secuestros, robos, catástrofes naturales y muchos otros padecimientos.
Entonces, curioso, “scrollea” para ampliar detalles sobre algo que le llamó la atención y cuando se da cuenta ya pasaron más de 20 minutos, pero, por alguna razón, no puede dejar de hacerlo, pues siente que le angustia eso que vio. Si le ha pasado, no se preocupe, no es al único; en realidad podría estar haciendo lo que se conoce como doomscrolling.
Al respecto, la Universidad de Harvard lo describe como el consumo excesivo de noticias negativas en redes sociales. Este fenómeno, según Francisco Cepeda, especialista en Psiquiatría General y de Niños y Adolescentes, magíster en TICs en Salud y miembro de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, “le hace pensar a la gente que el mundo está mucho peor de lo realmente es verdad”.
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No está mal acceder a noticias, pero hacerlo en exceso puede ser perjudicial
Ahora bien, no es que sea errado estar actualizado, de acuerdo con Cepeda esta es una conducta que le permite al hombre moderno sentirse seguro de su entorno, “es una necesidad de supervivencia, es importante saber qué es lo que está pasando y entender estas cosas malas que están sucediendo para prepararnos, para saber sí debemos tomar precauciones adicionales”. No obstante, advierte el experto, hacerlo sin un límite puede causar problemas de salud mental.
En ese sentido, Luisa Fernanda Manrique Molina, doctora en Ciencias Económicas y autora del estudio Ansiedad y autoimagen en estudiantes colombianos de la generación z: vínculos con redes sociales, encontró que “cuando hay un uso elevado de ellas eso puede llevar a un incremento en los niveles de ansiedad”. Esto, por su lado, explica Francisco Cepeda también es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades como la depresión.
En esa vía, un artículo sobre una investigación de la revista Computers in Human Behavior de abril de 2024 encontró que es más probable que las personas que realizan doomscrolling se sientan con menos energía y motivación para hacer sus actividades en el trabajo, lo que afecta su rendimiento.
Incluso, la investigación halló que ese comportamiento causa algo llamado rumia (darle vueltas y vueltas a las cosas dañinas en su cabeza). Esta es la razón principal por la cual el compromiso laboral, dice el documento, cae. En esencia, las malas noticias se quedan con la gente todo el día y la distraen.
“Sin duda genera un malestar. Sí hay una serie de impactos en la salud mental e incluso física, que se agrava en personas más propensas al estrés, por ejemplo”, afirma Cepeda.Computers in Human Behavior
Guia para detectar y salir del doomscrolling
Caer en este tipo de prácticas puede llevar a las personas a tomar decisiones apresuradas y perder valores esenciales para la sociedad, como la comprensión o el respeto. Así lo demostró el estudio Empatía, redes sociales e indicadores de salud mental durante las crisis sociales en Colombia, de la Universidad Javeriana.
En dicho proyecto, los investigadores constataron que cuanto más tiempo y con más frecuencia los ciudadanos tenían que usar esos portales, más síntomas de ansiedad y estrés traumático reportaban, en consecuencia, su bienestar general disminuyó y, lo que es más notable, individuos con habilidades empáticas altas también mostraron más angustia y agotamiento.
Por ello, para el Dr. Cepeda, hechos de alto impacto nacional, como las elecciones Presidenciales o de Congreso, son eventos que incrementan la posibilidad de que la población adquiera hábitos como el doomscrolling.
“Es un contexto propicio. Cada partido o candidato va querer posicionarse y no siempre será con buenos argumentos, habrán malas noticias de lado y lado, posiblemente varias falsas, para adueñarse de la narrativa en discursos que se enfocarán en que todo está mal. Esto lleva a sentir desesperanza y congoja y de ahí pasar a la polarización es muy fácil”.
Lo anterior no es para menos si se tiene en cuenta que Colombia está próxima a vivir un nuevo periodo electoral. Este contexto, de acuerdo con un estudio de la Misión de Observación Electoral (MOE), incrementa el número de informaciones negativas y erradas que se difunden en redes sociales a diario.
Y es que según el organismo, una mentira podría transformarse en su formato de una red social a otra, e ir evolucionando hasta lograr tener más de 12 mil interacciones.
Teniendo en cuenta lo anterior, desde Colombia Visible le presentamos una serie de recomendaciones, de la mano de expertos, para detectar y salir del doomscrolling:
1. Reconocer los signos emocionales.
2. Evaluar el tiempo de pantalla
3. Ajustar las notificaciones.
Es prudente, afirma Francisco Cepeda, observar si al encontrar noticias se siente ansioso/a, abrumado/a, triste o fatigado/a emocionalmente.
“Es importante tener conciencia plena de cómo nos estamos sintiendo. Debemos confirmar sí nosotros tenemos el control de las redes y de los celulares, y no al revés. En otras palabras, no deben ser estos objetos los que nos dicen cuándo y cómo conectarnos y usarlos, sino que cada uno debería hacer esa revisión y ver cómo se siente y evaluar sí realmente esto es positivo o no”.
En tal sentido, esa introspección, recomienda el especialista, puede realizarse mediante acciones como el mindfulness o la asignación de espacios de tiempo durante el día para reflexionar sobre lo que se acaba de consumir.
El estudio que realizó Manrique encontró que los jóvenes en Colombia pasan entre cuatro y diez horas diarias en redes sociales.
Así pues, para la experta “es necesario ponerse un límite y respetarlo. Muchas veces las personas pasan largos periodos conectados y no se dan cuenta”, sostiene. Para lograrlo, sugiere utilizar las herramientas que tienen los dispositivos para controlar el tiempo de uso.
Nota: No hay una restricción estándar de permanencia, ya que según Cepeda, eso depende de cada ser humano, por ende, lo correcto, asevera, es “revisar internamente hasta que punto disponer de cierta data es sano o no y con base en ello tomar medidas”.
Desactivar alertas y plataformas para evitar interrupciones constantes que lo arrastren de regreso a patrones de scrolling.
“Eso puede ayudar a bajar los niveles de ansiedad y a enfocar mejor la energía en las tareas cotidianas”, dice Cepeda.
4. Diversificar fuentes de información.
5. Incorporar actividades fuera del celular o los computadores.
6. Buscar apoyo profesional si es necesario
Precisamente en época de elecciones es vital constatar que la información que llega de los candidatos sea fidedigna, por ello, la recomendación es elegir medios confiables y limitar la cantidad de canales que suministran esos contenidos.
“Es vital ser críticos con lo que nos están mostrando y preguntarnos qué tan cierto es, ir y verificar sí tal cosa que me vendieron como lo peor que le ha pasado al país en su historia es realmente cierta”, aconseja Francisco Cepeda.
Asimismo, la Dra. Manrique invita a buscar productos digitales constructivos en la red que vayan en línea con el proyecto de vida de cada persona y dejar de lado esos otros formatos que afectan la tranquilidad del usuario.
Sustituir el tiempo en pantalla por acciones que reduzcan el estrés como el ejercicio, la lectura, la meditación o conversaciones con personas cercanas, ayuda a restablecer el equilibrio emocional.
“La idea es generar ese entendimiento de cambiar de actividades, de estar en el mundo real también. Porque muchas veces estamos idealizando lo que vemos en las redes y eso no tiene mucho que ver con nuestro contexto colombiano y con la realidad”, expone Luisa Fernanda Manrique.
Si nota que este hábito (doomscrolling) afecta su vida diaria, relaciones o rendimiento, considere hablar con un profesional de salud mental. Es un paso clave para recuperar el control y diseñar estrategias personalizadas en caso de no poder salir de él.
“Es algo de lo que tú tienes que darte cuenta como individuo; si está afectando tu desempeño, si está afectando tu sueño, tu descanso, si está afectando la forma en que te relacionas, que socializas con otras personas, seguramente lo más adecuado es que acudas a un experto”, agrega la Dra. Manrique.
En conclusión, tener una sana relación con las noticias y las distintas plataformas en internet es un asunto de conciencia plena de los contenidos a los que se accede, “así como somos lo que comemos, somos también lo que consumimos y lo que leemos y lo que estamos viendo”, puntualiza Manrique Molina.