La corporación Casa Quemada convirtió un espacio enterrado en escombros, a causa de un incendio, en un refugio que democratiza el acceso a talleres de arte, exposiciones y eventos culturales en Bogotá.
En 2005, el descuido de una vela al interior del hogar de la familia Buitrago generó graves estragos a raíz de un incendio que causó afectaciones en la parte delantera del inmueble, que permaneció en ruinas y abandono durante aproximadamente 10 años. Los propietarios pasaron a habitar la parte de la casa que permaneció intacta tras el siniestro y, con el tiempo, Daniel Buitrago, cofundador de la Corporación Cultural Casa Quemada, inició la restauración del daño estructural para convertirlo en un espacio cultural. La inspiración, cuenta, surgió durante uno de sus viajes.
Buitrago, además de ser cofundador de Casa Quemada, es arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia; tras terminar la carrera y enfrentarse al mundo laboral, descubrió que su profesión tenía un limite: ser creativo no era una opción, razón por la que nació una ‘decepción’ hacía el oficio que lo llevó a buscar cambios en su vida.
En 2016 viajó a Chile para participar en un concurso de arquitectura. Allí descubrió que la casa en donde trabajaban sería demolida y que, mientras esto sucedía, el lugar se usaba como espacio cultural. Esta experiencia lo inspiró para restaurar su casa en Bogotá. «Cuando volví de Chile, tenía en claro que no quería trabajar más en oficinas, entonces decidí volver a empezar», recuerda.
De las cenizas al color
El proceso de reconstrucción tardó ocho meses, entre recoger escombros, arreglar paredes y pisos, pintar la fachada y darle ‘vida’ al lugar. La apertura se dio en abril de 2017 y el primer evento cultural, una fiesta en el primer piso, permitió recaudar fondos para recuperar y remodelar la segunda planta. Como resultado se formó una comunidad de artistas que comenzó a trabajar en el lugar.
Para mediados de 2019, Casa Quemada se consolidó como un espacio cultural. A pesar de su crecimiento, nunca ha recibido apoyo económico fijo por parte del Distrito, en cambio, su modelo de sostenibilidad se basa en un mecanismo que combina la autogestión con la participación activa en convocatorias abiertas desde el sector público. Así ha trabajado con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) y el Ministerio de Cultura.



Líneas de acción
Daniel también es representante en el Consejo Nacional de Artes Plásticas y Visuales, lo que le permite una mayor cercanía con la Secretaría de Cultura para la planificación de proyectos anuales. «Más que un apoyo constante, lo que hacemos es aplicar a convocatorias locales, nacionales e internacionales», explica. A través de becas y premios, han logrado ejecutar diferentes proyectos.
Actualmente, Casa Quemada opera bajo tres líneas de acción que garantizan su sostenibilidad y le permite al público acceder a diferentes actividades:
- Creación artística: La casa alberga a cerca de 15 artistas residentes que trabajan diariamente en disciplinas como cerámica, ilustración, muralismo, fotografía, teatro y videomapping. Esto permite que los proyectos individuales se conviertan en obras colectivas.
- Pedagogía: Se dictan talleres y cursos abiertos a la comunidad.
- Visibilización cultural y artística: Funciona como vitrina cultural mediante exposiciones, ferias de emprendimiento, cine foros y conciertos de música de cámara, donde se fusiona lo sinfónico con lo electrónico.
De esta forma, se presentan a becas y concursos que también terminan convirtiendose en pilares clave para la sostenibilidad del lugar. De hecho, cuenta Daniel que desde 2019 se han ganado más de 15 reconocimientos y convocatorias que hoy les permite ofrecer unos 20 talleres al año y atender a por lo menos 1.000 personas en el mismo periodo de tiempo.
A eso se suman espacios como el Planetario de Bogotá y la Galería Santa Fe con los cualen sostienen colaboraciones constantes; el Museo Panóptico de Ibagué, con el que organizarno una exposición en 2024; y Greca, el gremio de espacios culturales artísticos y alternativos de Colombia, al cual pertenecen.
Para 2026, y gracias a un proyecto de presupuestos participativos con la Alcaldía Local de Teusaquillo, la casa capacitará de forma gratuita a por lo menos 200 personas en artes y oficios. Para ello, publicarán una convocatoria a través de sus redes sociales.
El llamado de Buitrago es claro: los artistas con trayectoria, que no solo busquen un espacio de trabajo, sino también un colectivo para agruparse y que además estén en constante exploración de otras disciplinas, mientras pertenecen a un equipo para el desarrollo de sus proyectos, pueden hacer parte de Casa Quemada mediante un proceso de inscripción.
Salir de la monotonía
Además de esos 200 cursos gratuitos en diferentes artes y oficios, que se realizarán en septiembre y octubre; la Casa se alista para sostener eventos culturales en parques de Teusaquillo, la quinta versión del Festival de la 34 —una iniciativa que nace desde Casa Quemada y agrupa entre 20 y 25 espacios culturales y artísticos sobre el eje vial de la Calle 34—, obras de teatro y sesiones en vivo de música de cámara, en donde invitan a músicos sinfónicos a tocar e improvisar con un DJ de música electrónica.
El acceso a estas actividades depende de la disponibilidad de cupos, y se realiza por medio de inscripción a través de Instagram o WhatsApp. A finales de marzo publicarán el cronograma de las actividades de este año en sus redes sociales.
Con todo, la presencia de Casa Quemada transforma el espacio y contribuye el desarrollo de los distritos creativos de Bogotá; para Daniel, es una forma de darle nueva vida a la residencia de sus abuelos y ofrecer espacios artísticos y culturales. También es una forma de contribuir con temas relacionados a la salud mental mediante actividades de esparcimiento y experiencias artísticas que les permiten a las personas salir de la monotonía y los problemas diarios.
Actualmente, la corporación proyecta la continuidad a largo plazo de esta iniciativa. Sus planes de expansión incluyen la construcción de un tercer nivel en la sede actual para aumentar la capacidad de artistas, así como la apertura de nuevos centros a nivel local y nacional.