A través del desarrollo de prótesis y dispositivos ortopédicos personalizados, este proyecto bogotano trabaja por mejorar la calidad de vida de animales con discapacidad y por ampliar la conversación sobre su bienestar e inclusión.
Juan Pablo Camargo, ingeniero industrial y fundador de Super Mascotas, cuenta que el proyecto no surgió inicialmente como un emprendimiento, sino como una inquietud personal. El punto de partida fue en 2019, tras un encuentro casual con un perro con discapacidad mientras se dirigía a clase en la universidad.
De allí surgieron preguntas que hasta entonces no habían pasado por su mente: ¿qué sucedía con estos animales?, ¿cómo enfrentaban su condición?, ¿qué posibilidades existían para acompañarlos en sus procesos de adaptación?
Bien lo explica Camargo: «todo comenzó como un hobby. No había un interés económico; era aprender, experimentar y entender qué pasaba con los animales con discapacidad y cómo podían mejorar su calidad de vida». Esas pruebas luego iban, donadas, a mascotas que las pudieran necesitar.
Con el tiempo, los resultados obtenidos con las prótesis y la respuesta positiva de las familias evidenciaron el impacto del trabajo, lo que motivó la creación formal de Super Mascotas.
Diseño que se adapta a cada realidad
Super Mascotas surgió como respuesta a una realidad frecuente y poco narrada: animales que, tras accidentes o enfermedades, pierden movilidad y ven transformada su vida cotidiana. A partir de esto, el proyecto comenzó a desarrollar prótesis y dispositivos ortopédicos personalizados para animales con amputaciones o dificultades motrices, bajo la premisa de que cada cuerpo y cada proceso son distintos.
El enfoque del proyecto va más allá del aspecto técnico. Según Camargo, «más allá de mejorar la movilidad, buscamos crear una cultura de cuidado alrededor de las mascotas con discapacidad, educando a las familias y a la sociedad sobre su bienestar y el cambio de vida que experimentan cuando inician un proceso de prótesis».
Aunque el trabajo inició con perros y gatos, con el paso del tiempo se amplió a animales de gran tamaño como caballos, toros y especies de granja que, en muchos casos, también son considerados parte de la familia. Esta diversidad ha implicado nuevos desafíos técnicos y de diseño, así como una comprensión más amplia de los contextos en los que viven los animales.
Los procesos combinan tecnología y observación. El uso de escáneres, impresión 3D, software de modelado y materiales ortopédicos especializados permite desarrollar prótesis ajustadas a la rutina, el entorno, el vínculo con su familia, los hábitos que hacen parte de su cotidianidad y las condiciones físicas de cada animal, con el objetivo de acompañar su movilidad en la vida diaria.
Prótesis que también cuentan historias
Según Camargo, cada prótesis se diseña desde cero, entendiendo el contexto del animal: «si vive en el campo o en la ciudad, su rutina, su entorno y el vínculo con su familia. Es una extensión de su cuerpo».
Este enfoque ha transformado el proceso en una experiencia significativa para las familias, que no solo observan mejoras en la movilidad de sus animales, sino también cambios en su dinámica de vida y en la forma de comprender la discapacidad.
Así se han dado historias como la de Barbie, una perrita rescatada por una fundación en Bogotá en 2023, luego de ser atropellada y quedar sin movilidad en sus patas traseras. Además, nació con síndrome del nadador, condición por la cual su primera familia la abandonó. Hoy, gracias a una silla ergonómica diseñada a la medida de su cuerpo se moviliza con mayor autonomía.
«La silla le permitió volver a moverse y tener una mejor calidad de vida; hoy demuestra que la discapacidad no limita las ganas de vivir», cuenta su cuidadora, Gis Navarro.
Con cinco años de experiencia desde que existe como empresa, Super Mascotas ha logrado atender casos incluso a distancia, diseñando prótesis para animales fuera del país sin necesidad de un encuentro presencial. En total, cuenta Camargo, ha producido 488 dispositivos. Todo el proceso se concentra en su sede en Bogotá, donde también se realizan terapias y acompañamiento.
Cuando la discapacidad animal revela otras violencias
Entre los múltiples casos atendidos, uno marcó de manera especial el recorrido del proyecto y de la vida de Camargo: una mula del Catatumbo que perdió parte de su pata tras pisar una mina. La historia, que tuvo alcance nacional, puso en evidencia cómo los animales también son víctimas indirectas del conflicto y de las dinámicas de violencia presentes en distintas regiones del país.
Más allá del reto técnico, este caso reforzó el sentido social del proyecto y la importancia de visibilizar estas realidades desde una mirada empática, que reconoce el impacto de la violencia más allá de los seres humanos.
Hoy, Super Mascotas continúa creciendo como una iniciativa colombiana que articula diseño, tecnología y sensibilidad social, e invita a repensar la inclusión, el cuidado y el bienestar desde una perspectiva que también incluye a los animales.