En el día internacional de las ONG, le contamos cómo CoimpactoB, REDEPAZ, Corporación Vínculos, Manos Visibles y la Federación Antioqueña de ONG trabajan en las distintas regiones del país promoviendo procesos de desarrollo territorial, económico y social.
Una ONG, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es una organización sin ánimo de lucro que opera independientemente de un gobierno y tiene objetivos humanitarios o ambientales. Actualmente, según el organismo Ayuda en Acción, hay en el mundo más de diez millones de estas entidades y, conforme a cifras de la Duke University de Estados Unidos, 15% del total de los recursos multilaterales que llegan a las comunidades se canalizan a través de ellas.
Al respecto, la historia de la primera de estas iniciativas se remonta al año 1839, época en la que, teniendo en cuenta los archivos de la Universidad de Oxford, se creó la Anti‑Slavery International, conocida entonces como la British and Foreign Anti‑Slavery Society establecida en Londres por abolicionistas británicos para combatir la esclavitud.
Sin embargo, no sería sino hasta 1945 cuando la ONU utilizó por primera vez el término ONG en la Carta de las Naciones Unidas, para posteriormente oficializarlo el 27 de febrero de 1950 en su Consejo Económico y Social (ECOSOC) de ese año.
Colombia y las ONG
En el país, según registros de la Universidad Libre, la primera organización no gubernamental constituida fue la Unión de Ciudadanas de Colombia, una institución fundada tras la aprobación del voto femenino en 1954 (ejercido en 1957) para promover la formación cívico-política y los derechos humanos de las mujeres.
En ese sentido, desde aquel año y hasta la fecha, en línea con datos de la DIAN, hay 193.070 entidades sin ánimo de lucro (ESAL), (denominación legal colombiana para este tipo de estructuras) establecidas en el territorio nacional. Estos grupos de personas muchas veces no trabajan solos, es decir, se articulan con otros para cumplir sus misionalidades formando grandes tejidos colaborativos que impulsan sus procesos.
Bajo ese contexto, y en concordancia con la celebración del día internacional de las ONG, le presentamos 5 redes ciudadanas que operan en distintas regiones y que trabajan por fortalecer las actividades de pequeñas asociaciones comunales.
Fundación CoimpactoB
La Fundación CoimpactoB es una entidad que conecta organizaciones y comunidades a través de modelos de valor compartido con el propósito de implementar soluciones económicas, de emprendimiento y sociales en los territorios. Esto lo hace con un enfoque de medición de impacto que contribuye al desarrollo sostenible de sus áreas de influencia.
“Nosotros traemos a nuestros aliados; academia, empresas, etc. a que nos apoyen en las estrategias que implementamos en materia de turismo, en soberanía alimentaria, en energía, agua, confección de artesanías, o de acuerdo a las necesidades de donde estemos”, dice Andrea Mayorga, directora de la iniciativa.
Así, este proyecto que nació en 2018, producto de un trabajo universitario de Andrea, fomenta la capacitación financiera de las personas para la consolidación de sus pequeños negocios.
“Unimos dos mundos, el organizativo-corporativo con la gente… Somos ese traductor entre los dos, creando, al final del proceso, economía digna en los pueblos, y también creando una cultura de inversión consciente para generar crecimiento”, aclara Mayorga.
Para lograrlo, llevan a su equipo a sitio para realizar un diagnóstico y buscar grupos comunales organizados e interesados en trabajar bajo esquemas de colaboración para aprovechar el potencial de las zonas donde viven. Posterior a ese primer acercamiento, consiguen financiadores y definen un plan de ejecución.
Esta metodología les ha permitido acompañar a más de 10.000 personas integrantes de 100 agrupaciones con el apoyo de más de 35 aliados, teniendo presencia en 14 departamentos, con especial énfasis en La Guajira en los municipios de Uribia, Media Luna, Albania, Hatonuevo y Manaure, apoyando a comunidades Wayúu y también en el Cesar, Arauca y Córdoba.
El único requisito que deben cumplir los interesados en acceder a los servicios de CoimpactoB, cuenta la directora, es “ser un colectivo con ganas de salir adelante”, por ello, puede encontrar más información en su página web.
Más organizaciones en La Guajira
REDEPAZ
La Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (REDEPAZ) es un movimiento de la sociedad civil colombiana, fundado en 1993, que trabaja en la construcción de paz, la defensa de los derechos humanos y la resolución pacífica de conflictos, impulsando el diálogo y el fortalecimiento del tejido social.
“Estimulamos ejercicios pedagógicos a través del arte, la memoria y la movilización ciudadana para buscar las transformaciones sociales que necesita el país”, relata Cristian Cabrera, director.
En tal sentido, su trabajo promueve prácticas de paz en municipios vulnerables e históricamente afectados por el conflicto armado. Ello lo hacen con la ayuda de más de 400 organizaciones afiliadas y con el acompañamiento de 150 gestores-constructores de paz.
Dichas acciones las realizan previo análisis de los entornos, momento en el que detectan las necesidades poblacionales y articulan los esfuerzos de distintos actores según cada caso.
Dentro de los mayores hitos de REDEPAZ, de acuerdo con Cristian, está la realización en 2019 del primer campamento humanitario que contó con 7.000 asistentes, el desarrollo de la “Semana por la Paz” anualmente en septiembre y la gran movilización social realizada en Marmato, Caldas, que culminó con la firma de acuerdos de protección territorial registrados en enero de 2025.
Todo esa labor la hacen las 17 personas que conforman el equipo en 22 nodos distribuidos estratégicamente en distintas partes del país. “Tenemos presencia en toda la nación, pero somos más fuertes en Cundinamarca, Nariño y el sur de Bolívar. Nos gustaría ampliar nuestro alcance un poco más en el Vichada o Guainía, estamos en eso”, explica Cabrera.
En la actualidad la red trabaja de la mano con habitantes de la Sierra Nevada de Santa Marta para declararla como sujeta de derechos, condición con la cuál esperan proteger la biodiversidad del lugar así como a su gente.
Corporación Manos Visibles
La Corporación Manos Visibles es una red de liderazgos que construye equidad racial en zonas del pacifico colombiano y la amazonia, fue constituida en 2011 por Paula Marcela Moreno Zapata, la primera ministra (Mincultura) afrodescendiente que tuvo el país con el fin de dar ofrece un espacio de formación a las comunidades étnicas colombianas.
“Nos gusta decir que somos la antítesis de la mano invisible de Adam Smith, porque demostramos que hay manos que sí son visibles, que todos los días se levantan y dicen estamos para servir, estamos para hacer, estamos para sostener y estamos para seguir aportando independientemente del contexto”, sostiene Giuliana Bryan, gerente técnica.
Con esa esencia presente, Manos Visibles distribuye sus actividades en cuatro frentes de trabajo: cultura y nuevas narrativas, empoderamiento colectivo y de género, tecnología y educación.
De esa manera, con el primer enfoque buscan redefinir el papel de la cultura como activo de transformación, “esta es la característica por la cual reconocen a las poblaciones étnicas en Colombia, en tal caso, ¿cuál es el nivel que debe alcanzar para lograr cambios reales? Para responder eso articulamos esta perspectiva para aumentar ese alcance”, sostiene Bryan.
Con eso en mente, la iniciativa articula organizaciones que trabajan en torno al arte. Gracias a eso, crearon laboratorios de lectura y escritura, estudios de grabación multiformato en municipios como Tumaco, Cauca, y consolidaron bancos de becas para formar a los habitantes en maestrías en gestión y producción audiovisual.
“Son pocos los directores o escritores afro que se ven en las películas, por eso quisimos modificar los discursos y que estos sean contados por los propios habitantes para cambiar su mentalidad”, indica Giuliana. Fruto de esta estrategia es el libro “Las Visitantes” de Yurieth Romero, oriunda de Santa Marta.
Por otro lado, en el segundo componente; empoderamiento colectivo y de género, la red busca fortalecer la confianza y las capacidades de las mujeres indígenas y afrodescendientes del pacifico. Para lograrlo, el movimiento se sirve de DALE, una escuela de liderazgo juvenil que las capacita en gobernanza y emprendimiento para llevar a cabo exitosamente procesos productivos.
@manosvisibles María es una historia que nos inspira y nos permite reconocernos en tantas mujeres que han aportado a la transformación del país. En Soñar lo imposible, Paula Moreno escribe su historia y, desde Conversaciones de Futuro, Kevin Soto nos ayuda a visibilizar a esas mujeres que siempre han estado sosteniendo y transformando Colombia. Nombrarlas también es un acto de justicia. Te invitamos a escuchar el capítulo completo: Reescribir la universalidad https://youtu.be/R1Q4F8xK0jM?si=LRTDr17BAaRcVgkK
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De otra parte, en el tercer enfoque; tecnología, un grupo de aliados territoriales, académicos y cabezas empresariales, liderados por Moreno Zapata, diseñaron el Fondo Valle del Naidí, una estrategia interinstitucional que educa a los jóvenes en saberes científicos, robótica, domótica y programación.
“En la pandemia vimos que muchos planteles del país se fueron sin problema a la virtualidad; ¡acá eso no es posible! Hay pueblos donde no llega la luz e incluso hay colegios donde la clase de informática se da en computadores de cartón. Por eso decidimos trabajar en ese aspecto”, recuerda Giuliana Bryan.
Dice ella, además, que una de las grandes innovaciones que ya dejó ese programa fue un filtro de potabilización de agua diseñado por estudiantes en Timbiquí, en Guapí, que asegura el suministro para los hogares las 24 horas del día.
Finalmente, en el frente de educación, Manos Visibles consolidó un banco de becas profesionales para graduados de básica media de las poblaciones más vulnerables, así como un fondo para el mantenimiento de la infraestructura de las escuelas rurales.
En síntesis, en esta década y media de labor, esta red ha integrado a más de 300 actores de distintos sectores, beneficiando a más de 15.371 personas, 14.700 estudiantes pertenecientes a sus programas de enseñanza y 348 liderazgos.
Corporación Vínculos
En 2003 Liz Arévalo Naranjo creó la Corporación Vínculos con el fin de articular esfuerzos aislados que hacían las poblaciones en el Magdalena Medio por atender los problemas psicosociales resultantes en las personas producto del conflicto armado.
“En esa época no había programas ni obligaciones para ofrecer atención a las familias que fueron vulneradas en sus derechos en razón de la violencia interna. Por ese motivo, Vínculos surge como respuesta a una necesidad de brindar atención a las víctimas”, dice Arévalo.
Su forma de trabajo se articula alrededor de evaluaciones de campo en donde expertos de variadas disciplinas como psicología, sociología o medicina, realizan un diagnóstico situacional apoyados en “caleidoscopio”, una herramienta co-creada con las comunidades y los especialistas que analiza el entorno para generar data estructurada que sirva de insumo para la construcción de los planes de acción que ejecuta la organización.
“Somos muy cuidadosas con el apoyo emocional que damos, pues son temas difíciles de tratar. No solo buscamos que la gente supere esas situaciones complejas sino que entiendan sus capacidades para continuar con sus vidas”, afirma Carolina Llano, integrante de la corporación. Esta asistencia psicológica que realizan la hacen gracias al aporte de 16 mujeres que conforman el equipo base y al apoyo de 4 consultoras más ocasionales.
Para alcanzar ese objetivo, la entidad recibe recursos de donantes y de organismos internacionales que financian parte de sus proyectos. “Lo hecho con la Unión Europea nos permitió llegar a 700 beneficiados con la iniciativa Jóvenes Parchando Paz”, indica Llano.
Adicionalmente, ellos conectan asociaciones e instituciones oficiales para resolver problemáticas locales en departamentos como el Meta, Cundinamarca y el Amazonas, llegando a colaborar con más de 10 entidades. Esas uniones les ha posibilitado ayudar a más de 25.000 ciudadanos en sus más de 23 años de funcionamiento.
Federación Antioqueña de ONG
La Federación Antioqueña de ONG (FAONG) es una organización no gubernamental que aspira a consolidarse como un espacio de influencia positiva en el sector social. Su misión, de acuerdo con Mabel Sánchez Henao; su directora, es potenciar el impacto de las agrupaciones sociales en el territorio a través de la promoción de la transparencia, la creación de redes de colaboración y la incidencia en políticas públicas.
“En una época en la que la violencia marcaba la realidad del país, la lucha del gobierno contra el narcotráfico dejó múltiples vacíos en la sociedad, generando una necesidad urgente de atención y apoyo, por eso en 1988 la fundamos para llenar ese hueco y poder agremiarnos”, agrega Sánchez.
Más organizaciones en el pacifico:
De este modo, las principales actividades de la federación se centran en capacitar a sus miembros para potenciar su margen de acción. Esto lo consiguen con el apoyo de sus más de 80 afiliados y aliados; nacionales y extranjeros, que gestionan formaciones asociadas a emprendimiento y construcción del tejido comunitario. “Queremos hacer un aporte al crecimiento del país, a la generación de empleo, a la superación de la pobreza”, aclara la directora.
Con todo ello, en estás casi tres décadas de operación, la FAONG ha beneficiado a 213.845 mujeres, 127.275 hombres y 396 personas de la comunidad LGTBIQ+ mediante la ejecución de proyectos de emprendimiento y finanzas desarrollados en el departamento y algunas zonas aledañas.
Pero eso no es lo único, el equipo de Mabel también tiene incidencia en otros campos, como el político. “Buscamos generar incidencia en la construcción de legislaciones alrededor del espectro solidario”, indica.
Resultado de ese propósito, según manifestó la directora, lograron que el alivio tributario que reciben las empresas producto de las donaciones que hacen a través de sus fundaciones no se eliminará por completo, sino que se estableciera en el 37%. Igualmente, indicó, que “la política pública de organizaciones sociales construida en Medellín se gestó en el seno de la federación con la participación conjunta de todos los actores; gremios, ciudadanía, academia, ect”.