Por décadas, distintos grupos de origen comunitario han empleado esta práctica para garantizar su seguridad alimentaria en diversas ciudades colombianas. Ahora comparten sus conocimientos.
Bogotá, históricamente, ha sido el punto de encuentro de diversas culturas y conocimientos, entre ellos, los saberes de la siembra. Ya que desplazados del campo llegaron a la capital, y viendo una oportunidad para solucionar la crisis, aprovecharon lo que sabían hacer: cultivar alimentos.
Según Wilson Eduardo Rodríguez, coordinador del proyecto de agricultura urbana y periurbana del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, ese fue el inicio de las huertas urbanas en Colombia.
Un ejemplo de este tipo de iniciativas es la de José Vicente Camacho Vargas; cuando llegó de Boyacá a la localidad de San Cristóbal, vio la oportunidad de aprovechar un “lotecito” que tenía un amigo para volverla una huerta en vez de un lugar donde se tiren desechos.
Por otra parte, desde 2004 el Jardín Botánico tiene a su cargo la promoción y fortalecimiento de huertas urbanas, teniendo para el 2024 más de 20 mil de ellas registradas; estas son creadas desde un hobby, como iniciativa para el crecimiento comunitario, para el fortalecimiento de la soberanía alimentaria, entre otras.
A continuación, 5 claves para crear una huerta en su casa, barrio o institución:
1. El interés de aprender y aprovechar recursos
Aunque simple, según Vicente, los “deseos de aprender y de poder uno obtener un producto sembrado con sus propias manos” es lo más importante. Ya que es posible acceder a estos conocimientos desde diversos portales, videos, redes locales de huerteros, en la capital cada localidad cuenta con su propia red que es articulada por la Secretaría Distrital de Ambiente e instituciones ambientales, el Jardín Botánico, que ofrecen cursos gratuitos desde 10 horas.
De igual forma, ya sea un espacio pequeño o muy amplio, lo importante es que la huerta esté ubicada en un lugar con luz solar y aire; de igual forma, es útil aprovechar recursos como botellas plásticas, baldes o tablas de madera que no se usen para reusarlas como macetas.
2. Aprender qué sembrar
Las plántulas de jardín como girasoles son una buena opción para iniciar, pero también plantas comestibles como lechuga, arveja, ají o tomates crecen en un tiempo relativamente corto y no dependen tanto de la temporada, aunque siempre es bueno informarse qué semillas crecen mejor en el lugar en el que se encuentre la huerta.
Adicionalmente, muchas de las redes de huerteros tienen bancos de semillas y plántulas que comparten sin ningún costo, además de la tierra y sustratos; por otra parte, desde las instituciones y colectivos –que generalmente se encuentran en las mismas huertas urbanas– explican cómo reaprovechar todo lo usado, normalmente, se pueden aprovechar los mismos residuos de lo sembrado para crear más sustrato con el fin de usarse en futuras siembras.
3. Buscar asistencia y fortalecimiento
Es importante reconocer cuándo se necesita colaboración externa; la articulación entre distintos actores es parte fundamental de este tipo de procesos, por lo que es importante acceder a las redes de apoyo que se generan.
Por ejemplo, las huertas comunitarias, como Huerta Chisas en Bosa Porvenir o la Huerta Comunitaria Muyso, siempre tienen la puerta abierta a voluntarios que colaboren al crecimiento de ella, además de dar acompañamiento a vecinos. De la misma forma, instituciones como el Jardín Botánico de Bogotá hacen visitas y brindan herramientas como tanques de agua, palas y picas, dependiendo de la extensión de la huerta.
4. Dedicar tiempo y cariño
Vicente, ahora en su casa, lo ve como un hobby. Como un padre alistando a su hijo para que vaya al colegio; todas las madrugadas sube a su terraza y “encuentra algo que hacer. Hay un animal para quitarle, o de alguna manera también la planta necesita consentirla un poco”.
El cuidado diario y la atención al crecimiento de cada semilla son importantes; como señala Vicente, “es un ser vivo, pues no le habla nada, pero con su forma de crecer, su forma de desarrollo le muestra que usted le ha dado cariño y ella está agradecida por eso”.
5. Conocer la regulación y cumplir con la normativa local
El coordinador de agricultura urbana y periurbana del Jardín Botánico de Bogotá hace un llamado a la comunidad a realizar las cosas “a lo legal” para así poder colaborar lo mejor posible y proteger de manera regulada cada una de las huertas.
En lo que invita a registrarse con los organismos locales que regulen estas actividades, especialmente en las huertas barriales, las cuales se encuentran expuestas a mayores peligros.
Si usted vive en Bogotá, puede pedir asesoría y acompañamiento enviando un correo a agriculturaurbana@jbb.gov.co o a correspondenciajbb@jbb.gov.co.