La cumbia fue nombrada Patrimonio Cultural Inmaterial de los colombianos

El anuncio fue realizado por la ministra de Cultura, Patricia Ariza, en el marco de la noche de clausura del Festival Nacional de la Cumbia en el municipio de El Banco, Magdalena.

Este logro, histórico para el país y de gran importancia para los cumbiamberos y cumbiamberas, fue posible gracias a la gestión de la Gobernación del Magdalena con el liderazgo del gobernador Carlos Caicedo Omar.

“Estamos orgullosos de que la cumbia sea reconocida como patrimonio. La cumbia, esta hermosa melodía que no solamente se escucha y se ha escuchado por décadas en Colombia, sino que ha servido de paradigma inspirador a toda Latinoamérica; esta música nacida en las entrañas del Magdalena, que recorre toda Latinoamérica”, expresó el Gobernador.

Por su parte, Jorge Peñaranda, jefe de la oficina de Cultura del Magdalena, aclaró que dentro del plan de desarrollo de la Gobernación se quiso dar este reconocimiento a la cumbia por “una deuda ancestral que tiene el país frente a este sector. La cumbia es nuestra expresión máxima de representación a nivel nacional e internacional”, afirmó.

Por eso, el Gobierno del Cambio quiere “resarcir y generar unos beneficios directos a los actores de la cumbia con esta declaratoria, que repercutirá en el desarrollo del sistema socioeconómico, en el reconocimiento de los quehaceres alrededor de la cumbia. Es un reconocimiento y una ratificación de este saber ancestral”, añade Peñaranda. 

La alegría de los hacedores y portadores no se hizo esperar, así como el agradecimiento a la Gobernación y a su líder Caicedo por el impulso para que la Declaratoria fuera una realidad.

El aval para inscribir a la cumbia del Caribe colombiano en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural, ayuda a la preservación y reconocimiento de esta tradición sonora y dancística del país. / FOTO: cortesía de la Gobernación del Magdalena.

“Agradezco al gobernador del Magdalena, el mejor regalo que puede hacerle a los cumbiamberos, que la cumbia sea patrimonio de manera oficial”, afirmó Veruschka Barros, presidenta de la Fundación José Barros Palomino, organizadora del Festival Nacional de la Cumbia.

En este encuentro cumbiambero, marco de esta importante noticia, además, se anunció la creación de una escuela cultural de cumbia en el municipio de El Banco, con aportes de la Gobernación del Magdalena y del Ministerio de Cultura

Con la escuela se seguiría avanzando con las iniciativas propuestas en el Plan Especial de Salvaguardia (PES), documento construido por la Oficina de Cultura de la Gobernación, con la participación de más de 400 portadores o gestores culturales, que será la hoja de ruta para la protección y preservación de la cumbia.

Durante el evento, el gobernador Caicedo entregó reconocimientos a cuatro portadores representativos de la cumbia, quienes fueron vitales en la construcción del Plan Especial de Salvaguardia, por sus saberes, tradiciones e identidad que reflejan el aporte invaluable de compositores, músicos, bailadores, investigadores, gestores y artesanos.

Con el reconocimiento oficial de la cumbia como Patrimonio Nacional, el Ministerio de Cultura también dio inicio en toda Colombia al ‘estallido cultural por la vida y por la paz’, una apuesta del Gobierno nacional con la que con más de 900 actividades se dirá sí a la paz a través de la cultura.

La declaración de la cumbia tradicional del Caribe como patrimonio cultural de la nación reconoce el trabajo y esfuerzo que han hecho durante años los compositores, coreógrafos, bailarines y artesanos. / FOTO: shutterstock.

Historia de una rumba que siempre estuvo

La cumbia, según Peñaranda, es una mezcla triétnica de origen y aporte amerindio, afro y español, que se presentó en un principio en el Caribe, específicamente en la región de El Banco, “de donde hoy sale nuestro folclor a resonar en todos los rincones del país y del mundo”.

Las Fiestas de la Virgen de Nuestra Señora de la Candelaria, celebradas en Cartagena de Indias, desde el siglo XVII fueron el espacio propicio para estas mezclas étnicas, que dieron origen a expresiones culturales, como la cumbia, que van desde lo religioso a hasta lo lúdico, pasando por lo económico y lo social.  

Rápidamente esta expresión sonora fue llegando a otros lugares de la región Caribe, a los departamentos de Bolívar, Córdoba, Atlántico y Magdalena

Según explica Mario Martínez, profesor de música folclórica en la Universidad de Cartagena, en la interpretación dancística y musical de la cumbia se puede apreciar el aporte de cada una de las culturas que participaron en su origen, la indígena, la africana y la española.

Por un lado, aclara que la indígena está representada “en la forma erguida y serena en la que baila la mujer, sin levantar los pies del piso, y en la forma erguida y con los brazos en alto que baila el hombre. En lo musical en las gaitas hembra y macho, pito atravesado y en las maracas”, dice.

Por su parte, la influencia africana está representado por “el movimiento pélvico de la mujer, movimientos de copula, de fecundación. Y en la forma libre de bailar del hombre, en un nivel más bajo que la mujer, haciendo las gesticulaciones, contorsiones y asedio hacia la pareja. En lo musical en los tambores macho o llamador y en el tambor hembra o alegre”, comenta.

Por último, la cultura española dejó su sello en la cumbia por medio del vestuario tanto femenino como masculino, en el baile en parejas y en la utilización del sombrero.

“Las características sonoras de la cumbia son, por un lado, sus peculiaridades en los ritmos cadenciosos de tambores y pitos y, por el otro, la herencia étnica que se suma a la interpretación de una flauta de millo o de un tambor, en el contexto sonoro en el que se relacionan”, comenta Peñaranda.


Según el Ministerio de Cultura, esta expresión artística ha permitido consolidar la identidad de los pueblos del Caribe colombiano y en general de la Nación. / FOTO: cortesía de la Gobernación del Magdalena.

Cabe recordar que las primeras cumbias se llamaban ‘cumbias asentadas’, según aclara Martínez, las cuales solo eran melódicas que se interpretaban por medio de flautas o pitos indígenas y tambores. Luego, la idiosincrasia española le incluyó el canto.

Para Peñaranda la importancia cultural de la cumbia se sustenta por su baile, el sonido y por quienes laboran alrededor de esta tradición: los modistas que crean el vestuario y los músicos que han ido heredando conocimiento a lo largo de los años, que permiten que quienes los observan en el escenario “disfruten de un ritmo cadencioso entre el hombre y la mujer”, entre otros.

De igual forma, Peñaranda comenta que la cumbia fue un ritmo madre que dio un espacio para el vallenato

“Pero la importancia de la cumbia sin duda radica en quienes están detrás de una puesta en escena, que es un conocimiento que va de generación en generación aprendido ancestralmente y que se asocia con otros ritmos”, resalta Peñaranda.

Y continúa, “por eso la gobernación del Magdalena puso de manifiesto fortalecer esta iniciativa y generar e impulsar la declaratoria nacional de la cumbia, para beneficiar a todos estos gestores y cultores que en la cumbia encuentran un objeto de desarrollo socio económico.

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