Semana Santa en Colombia: 8 pueblos con tradiciones y encanto para visitar este año

La gran diversidad cultural y riqueza patrimonial del país le posicionan como un destino ideal para vivir la semana mayor de manera única. Más allá de los destinos tradicionales, hay pueblos que ofrecen experiencias auténticas llenas de fervor religioso, historia y belleza natural.

Barichara, Santander

La Catedral fue construida con piedra arenisca amarilla, dándole su característico color dorado bajo la luz del sol. | Foto: GettyImages

A 118 km de Bucaramanga, se encuentra «el pueblito más lindo de Colombia», reconocido de esa manera gracias a los dones de las artesanas que labraron con sus manos cada piedra para construir sus casas e iglesias.

Barichara es un destino que parece detenido en el tiempo. Sus calles empedradas y casas de paredes blancas con techos de teja crean una atmósfera que se intensifica durante la Semana Santa. Las procesiones recorren el pueblo con imágenes religiosas antiguas y cánticos solemnes que reflejan la profunda devoción de sus habitantes.

Además de estas, y de las celebraciones litúrgicas, también es un momento para el arte y la cultura. Algunos talleres locales organizan exposiciones de esculturas religiosas talladas en piedra y madera, una tradición que se ha transmitido de generación en generación. Además, se realizan conciertos de música sacra en la Plaza Principal, donde se pueden escuchar interpretaciones de coros y orquestas regionales.

Los visitantes también pueden recorrer la Capilla de Jesús Resucitadola Catedral de la Inmaculada Concepción y el Camino Real hasta Guane.

Para quienes buscan actividades más allá de las celebraciones religiosas, Barichara ofrece planes únicos como el avistamiento de aves en los miradores del pueblo, desde donde se pueden ver especies endémicas de la región. También es posible realizar un recorrido guiado por las antiguas haciendas tabacaleras, donde se aprende sobre el proceso de producción del tabaco, una actividad económica histórica en la zona. En el trayecto, puede degustar platos típicos como el mute santandereano y las famosas hormigas culonas.

Santa Fe de Antioquia, Antioquia

La Basílica Menor de la Inmaculada Concepción es una de las pocas iglesias en Colombia construidas en piedra tallada. | Foto: Turismo Antioquia

Este municipio colonial, fundado en 1541, es uno de los más antiguos de Colombia y conserva un legado arquitectónico impresionante. Durante la Semana Santa, las calles de Santa Fe de Antioquia se llenan de fieles que participan en procesiones y misas en la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción.

Durante estas fechas, los habitantes llevan a cabo una representación en vivo de la Pasión de Cristo, en la que participan actores locales vestidos con vestimentas de época. Este evento, realizado en la Plaza Mayor, es uno de los más impactantes para los visitantes, pues recrea con gran realismo los últimos momentos de Jesús antes de su crucifixión. También se realizan recorridos nocturnos con velas por el centro histórico, en los que guías explican el significado de las costumbres en la región.

Además de tradiciones religiosas como rezar los Misterios Dolorosos del Rosario, este pueblo invita a conocer atractivos como el Puente de Occidente, una obra maestra de la ingeniería del siglo XIX; para aquellos que buscan un poco de aventura, también existe la posibilidad de hacer tubing en el río Tonusco, una experiencia refrescante y llena de adrenalina. Otra opción es un tour en bicicleta por los alrededores del municipio, recorriendo fincas cafeteras y disfrutando de la gastronomía local en paradas estratégicas.

Un imperdible en esta época es la gastronomía de Cuaresma, que incluye platos típicos como el pescado en salsa criolla, las empanadas de vigilia rellenas de frijol y los dulces de tamarindo. 

Iza, Boyacá

La iglesia de San Miguel Arcángel de Iza es famosa por su diseño colonial sencillo pero elegante. Se dice que su campana tiene más de 200 años de antigüedad. | Foto: Situr Boyaca

Iza es un pequeño pueblo que se distingue por su tranquilidad y su arquitectura colonial, ubicado a 15 km de Sogamoso, en el departamento de Boyacá. Durante la semana mayor, sus calles se llenan de altares y estaciones del viacrucis, donde los habitantes participan en misas y procesiones llenas de solemnidad.

Allí se organizan actividades comunitarias como talleres de artesanía religiosa, donde los visitantes pueden aprender a elaborar velas decoradas, rosarios de semillas y pequeñas esculturas en madera. También es tradición que los habitantes del pueblo organicen «noches de oración» en diferentes hogares, donde se reúnen para rezar, compartir historias y cantar himnos religiosos.

Para quienes buscan contacto con la naturaleza, cuenta con rutas de senderismo que llevan a miradores naturales con vistas impresionantes de la Laguna de Tota. En esta temporada, algunas fincas cercanas ofrecen experiencias de turismo rural, permitiendo a los visitantes participar en actividades agrícolas como la cosecha de papa y la producción de lácteos. También es posible hacer cabalgatas guiadas hasta pequeñas cascadas escondidas en los bosques cercanos.

En cuanto a gastronomía, los visitantes pueden deleitarse con la gran variedad de postres que caracterizan al pueblo, como el merengón, la cuajada con miel y las tortas caseras. También se pueden probar platos como la trucha al ajillo,  y los tamales boyacenses, hechos con una mezcla especial de carnes y envueltos en hojas de plátano. 

Monguí, Boyacá

La Basílica de Nuestra Señora de Monguí fue construida con piedras labradas por los indígenas durante la época colonial, manteniendo su estructura original hasta hoy. | Foto: GettyImages

Monguí es otro de los tesoros de Boyacá, famoso por su imponente Basílica de Nuestra Señora de Monguí y su tradición en la fabricación de balones de cuero. En Semana Santa, el pueblo se llena de fervor religioso con misas, procesiones y representaciones del viacrucis que recorren sus calles empedradas.

Una de las actividades más conmovedoras es la escenificación del Santo Entierro, donde los habitantes del pueblo, vestidos con túnicas blancas y moradas, llevan una imagen de Cristo en un ataúd de vidrio mientras recorren las calles iluminadas con velas. También se realizan viacrucis al amanecer, en los que los fieles suben por senderos empedrados hasta los miradores del pueblo para reflexionar mientras contemplan el paisaje montañoso.

Más allá de las tradiciones religiosas, Monguí es un excelente punto de partida para visitar el Páramo de Ocetá. Allí, los visitantes pueden caminar entre frailejones, descubrir lagunas cristalinas y disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza. Otra opción es el recorrido por el Puente de Calicanto, una joya arquitectónica construida en la época colonial con cal y canto de piedra, un vestigio de la historia del pueblo.

Si busca sabores, Monguí se destaca por sus envueltos de mazorca, la changua boyacense y la sopa de cuchuco con espinazo. Además, postres típicos como las mogollas chicharronas y las colaciones, dulces tradicionales elaborados con miel y maní.

Zipaquirá, Cundinamarca

La Catedral de Sal de Zipaquirá es considerada la primera maravilla de Colombia y es la única iglesia subterránea en el mundo construida en una mina de sal. | Foto: GettyImages

Hogar de la icónica Catedral de Sal, Zipaquirá es un destino que ofrece una de las experiencias más impactantes de Semana Santa en Colombia. El templo subterráneo, construido en una mina de sal a 180 metros bajo tierra, es el escenario de múltiples ceremonias religiosas, procesiones y conciertos de música sacra.

Se organizan recorridos guiados especiales en los que se explica el simbolismo de cada una de las capillas subterráneas, permitiendo a los visitantes comprender la relación entre la minería y la espiritualidad que dio origen a este santuario único en el mundo.

Otro atractivo poco conocido es la Cúpula del Corazón de Jesús, ubicada en una de las cámaras internas de la catedral. Desde este punto, los visitantes pueden experimentar un efecto visual impresionante, ya que las luces y la perspectiva crean la sensación de que el techo de la cúpula se expande infinitamente. Además, alberga una colección de esculturas en mármol y sal creadas por artistas nacionales e internacionales, incluyendo una representación de La Piedad, que, a diferencia de la clásica imagen de Miguel Ángel, muestra a la Virgen María en una expresión de serenidad y esperanza.

Quienes desean conocer más sobre la historia y cultura de Zipaquirá, pueden visitar el Museo Arqueológico, que alberga una colección de arte precolombino y objetos históricos de las comunidades indígenas que habitaron la región. Otra actividad interesante es la Ruta del Ferrocarril, un antiguo trayecto ferroviario restaurado, ideal para un paseo en bicicleta o caminatas.

En términos de gastronomía, Zipaquirá ofrece delicias como el tradicional viudo de capaz, un plato a base de pescado de río, así como el chocolate santafereño acompañado de almojábanas y queso. En estas fechas, muchas panaderías locales preparan rosquillas de anís y mantecadas, postres típicos que los visitantes pueden disfrutar con un buen café campesino.

Pasto, Nariño

El Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas se ha convertido en uno de los atractivos del turismo religioso más reconocidos de Colombia. | Foto: GettyImages

La capital de Nariño es una ciudad con una fuerte tradición religiosa. Durante la Semana Santa, se realizan procesiones multitudinarias que reflejan la devoción de sus habitantes. La música sacra y los actos culturales acompañan las celebraciones.

Uno de los eventos más significativos es la Procesión de los Cristos, en la que diferentes parroquias de la ciudad sacan en andas imágenes de Cristo crucificado, algunas de ellas con más de 300 años de antigüedad. La procesión, que se lleva a cabo el Martes Santo, es acompañada por música sacra y velas encendidas, creando un ambiente de paz en las calles de la ciudad.

Otro acto religioso especial es la Bendición del Fuego Nuevo, que ocurre en la madrugada del Sábado Santo en la Plaza de Nariño. En este ritual, los feligreses encienden velas y antorchas con el fuego sagrado, simbolizando la luz de Cristo resucitado. Este evento se acompaña con cánticos gregorianos interpretados por coros locales, brindando una experiencia espiritual única.

Muy cerca, a hora y media, está el Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas, de Ipiales. Este templo gótico, construido sobre un cañón, es considerado un destino perfecto para la meditación y el turismo espiritual. También se pueden realizar excursiones al Volcán Galeras, donde los aventureros pueden disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y del departamento de Nariño.

En la cocina, Pasto es famoso por sus empanadas de añejo, hechas con maíz fermentado, y el cuy asado. 

Jardín, Antioquia

La Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de Jardín fue construida en su totalidad con piedra labrada extraída de la región, lo que le da una apariencia imponente y única. | Foto: GettyImages

Considerado como uno de los mejores pueblos para el turismo rural, según ONU Turismo, Jardín es un destino que combina fervor religioso con una belleza natural impresionante. Durante la Semana Santa, la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción se convierte en el epicentro de las celebraciones, con misas, procesiones y eventos culturales.

Durante la Procesión de los Faroles, que se realiza el Miércoles Santo, las calles empedradas del pueblo se iluminan con cientos de faroles artesanales llevados por los fieles, mientras se recitan oraciones y cánticos religiosos. Esta tradición, transmitida por generaciones, busca representar la luz de Cristo en medio de la oscuridad del mundo.

Otro evento especial es el Viacrucis por los Cafetales, que se realiza el Viernes Santo en los alrededores del pueblo. Los feligreses caminan entre las montañas cafeteras mientras meditan en cada estación del viacrucis, con un enfoque en la conexión entre la fe y la naturaleza. Este recorrido finaliza en una eucaristía al aire libre con vista a los valles y montañas de la región.

Además, el Domingo de Resurrección se celebra con la Misa del Alba en la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, donde los jardines de la iglesia se llenan de flores blancas en honor a la resurrección de Cristo. Luego, los habitantes organizan un desayuno comunitario en la plaza principal, compartiendo alimentos típicos de la región como arepas antioqueñas, queso campesino y café recién preparado.

Para quienes desean explorar la naturaleza, Jardín ofrece múltiples opciones como el avistamiento de aves, ya que es hogar de especies exóticas como el gallito de roca. También se puede visitar la Cascada del Amor, un hermoso salto de agua rodeado de vegetación, ideal para desconectarse del mundo y disfrutar de la tranquilidad. Otra opción la Ruta de los Cafetales, donde los visitantes pueden conocer el proceso de producción del café y degustar variedades especiales cultivadas en la zona.

En términos gastronómicos, Jardín es famoso por su quesito antioqueño, un producto lácteo suave y cremoso que se combina perfectamente con arepas y chocolate caliente. Muchas familias preparan dulce de cidra, una receta tradicional a base de esta fruta andina y panela, perfecta para acompañar las celebraciones religiosas. Además, los visitantes pueden disfrutar de postres típicos como los buñuelos de yuca y la natilla con melao.

Piedecuesta, Santander

La iglesia de San Francisco Javier en Piedecuesta es conocida por sus hermosas tallas en madera y su altar mayor dorado, considerado una joya de la arquitectura religiosa colonial. | Foto: GettyImages

Piedecuesta es un destino donde la tradición religiosa se mezcla con la cultura y la gastronomía. Durante la Semana Santa, sus habitantes organizan representaciones en vivo del viacrucis y procesiones. No obstante, su mayor atractivo son los conciertos de música sacra.

Uno de los actos más significativos es la Procesión del Santo Sepulcro, que se lleva a cabo el Viernes Santo. Durante esta, una imagen de Cristo yacente es transportada en una urna de vidrio, adornada con flores blancas y velas encendidas, mientras los fieles caminan en completo silencio, simbolizando el duelo por la muerte de Jesús.

Otro evento destacado es la Dramatización del Viacrucis Viviente, una representación que recorre las principales calles del municipio con actores locales que encarnan los últimos momentos de la vida de Cristo. La escenificación es tan detallada que incluso se utilizan vestuarios inspirados en la época romana y se construyen escenarios especiales para cada estación. Esta actividad se ha convertido en una de las más esperadas por los habitantes y visitantes.

El Sábado Santo se realiza la Vigilia Pascual en el Templo de San Francisco Javier, donde los feligreses encienden velas y participan en la bendición del agua y del fuego. Este evento es considerado el momento de espera y reflexión antes de la celebración de la Resurrección de Cristo. Durante la vigilia, el coro parroquial entona cantos gregorianos y se leen pasajes bíblicos que narran la historia de la salvación.

El Domingo de Resurrección es un día de júbilo en Piedecuesta, y se celebra con la Misa del Alba, que se realiza a las cinco de la mañana. En esta ceremonia, se realiza la tradicional quema del Judas, una figura de trapo que representa el arrepentimiento y la redención de los pecados. Posteriormente, la comunidad se reúne en la plaza principal para compartir un desayuno con chocolate santandereano, pan aliñado y queso campesino.

Además de las festividades religiosas, este municipio ofrece la oportunidad de explorar el Parque Nacional de Chicamochadonde se pueden disfrutar actividades al aire libre como parapente y senderismo. 

También es recomendable recorrer la Hacienda El Roble, una de las fincas cafetaleras más importantes de Santander, donde se puede degustar café de alta calidad y conocer el proceso de cultivo.

La comida típica de Piedecuesta es un atractivo en sí mismo. Entre los platos más tradicionales se encuentran las arepas de maíz pelao, hechas con maíz cocido y molido a la manera ancestral, y la pepitoria, un guiso preparado con arroz, sangre y vísceras de cabro. También es imperdible el mute santandereano, una sopa espesa con carne, maíz y garbanzos. Para los amantes de lo dulce, los alfandoques y las colaciones santandereanas.

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