Este colegio le apuesta a la educación sostenible para transformar Palermo, Huila

El Colegio Comfamiliar Los Lagos promueve una educación práctica y con enfoque ambiental, integrando a la población en acciones para cuidar los ecosistemas. “Queremos que nuestros líderes conozcan su territorio y lo transformen”, afirma su rector.

Ubicado en el municipio de Palermo, Huila, el Colegio Comfamiliar Los Lagos aspira a ser un referente educativo en sostenibilidad y formación integral. Con 1.423 estudiantes, a quienes los profesores denominan «líderes», el plantel adopta una pedagogía holística que conecta el conocimiento con la acción y la conciencia sobre la naturaleza.

Su rector, José Esneider Verajá, explica que este modelo «reconoce la escuela como una mediadora entre el saber científico y los saberes tradicionales que traen los jóvenes de sus familias». En las clases, los maestros son llamados mediadores y los coordinadores, tutores, en una estructura que busca romper jerarquías tradicionales y fortalecer el aprendizaje colaborativo y contextualizado.

La institución, perteneciente a la Caja de Compensación Familiar del Huila, forma estudiantes que son en un 96 % hijos de trabajadores afiliados, lo que genera un entorno diverso. «Aquí se pueden encontrar el hijo del gerente de una empresa con el de un operario y ellos con la hija de una vecina de un municipio aledaño; somos una sola comunidad», destaca Verajá. 

El centro educativo se encuentra a menos de un kilómetro de Neiva y cerca del río Magdalena, en una zona con humedales y ecosistemas de bosque seco tropical. Esta ubicación ha influido en su orientación pedagógica, pues se centran en el reconocimiento del territorio, la preservación y la participación de los niños en la protección de la naturaleza.

Educación que responde a emergencias

El Colegio Comfamiliar Los Lagps es el centro educativo privado más grande del Huila. | Foto: cortesía, Colegio Comfamiliar Los Lagos

En 2024, Palermo sufrió incendios que afectaron más de 500 hectáreas de vegetación. «No podíamos ser indiferentes ante lo que pasó», recuerda Ángel García Oliveros, tutor. A raíz de esto, el plantel lideró tareas de reforestación en la vereda Sardinita, donde se recuperaron 460 árboles nativos. 

«Queremos además de sembrar árboles, sembrar conciencia», subraya García. La comunidad educativa restauró plantas locales como guayabo, aguacate o mandarina, adaptadas al ecosistema del bosque seco. 

Los estudiantes también participaron en el rescate de la laguna de Villa Constanza. «Realizamos jornadas de limpieza y toma de muestras de agua para conocer su estado», cuenta Mariana Chacón, estudiante de grado 11.

De esa situación nació la iniciativa institucional ‘Educando hacia un futuro que deje huella verde’, que convirtió los salones en un espacio de acción enfocado en el cuidado del entorno. 

El proyecto integra seis líneas de trabajo: reciclaje posconsumo, generación de energía solar, caracterización de fuentes hídricas, producción de huertas escolares, reforestación comunitaria y participación en actividades de integración regional. 

«Los líderes traemos desde nuestras casas residuos como pilas o electrodomésticos para su aprovechamiento responsable», explica Juan Camilo Lozano, compañero de Chacón. Resultado de esas acciones, en 2024 recolectaron más de 1.200 kilos de material reciclable, reduciendo su huella ambiental y a la vez promoviendo la responsabilidad ecológica entre los jóvenes.

Territorio y conocimiento

Los maestros primero enseñan en el campus cómo sembrar para luego hacerlo en el territorio. | Foto: cortesía, Colegio Comfamiliar Los Lagos

La restauración y el trabajo con fuentes hídricas no se quedaron en la acción ambiental. «Queremos que nuestros niños conozcan la ley, las herramientas que les da la Constitución para proteger su entorno», explica el rector. Por eso, la institución incorporó la formación en ordenamiento territorial en la malla curricular desde primaria hasta el último grado. 

En el proceso, los líderes aprenden sobre especies endémicas, historia y cultura local. «Si no conoces tu territorio, no puedes habitarlo ni construirlo», afirma García Oliveros, quien explica que en la institución la enseñanza se articula entre ciencias naturales, sociales y lengua castellana para comprender la identidad y el contexto en el que viven.

Otra de las acciones emblemáticas fue la instalación de una planta solar que abastece el 80 % del consumo energético del edificio y que fue financiada con los aportes de las familias. «Antes pagábamos cerca de noventa millones mensuales en energía, ahora son solo veintitrés», señala el rector, quien destacó que este cambio evita la emisión de 45 toneladas de CO₂ al año.

Del aula a la comunidad: huertas, energía y emprendimiento

El programa LIDEMCO, que desarrolla la institución, tiene como propósito asumir de forma integral el desarrollo del liderazgo y del emprendimiento. | Foto: cortesía, Colegio Comfamiliar Los Lagos

Las huertas escolares son otro eje del programa académico. Desde primero hasta séptimo, los alumnos cultivan hortalizas y plantas aromáticas en espacios cercanos a sus salones. «Los de cuarto grado crearon su marca EcoHerbal Touch y venden sus propias aromáticas en las ferias que hacemos», relata el docente.

La administración de estos micro cultivos les enseña agricultura sostenible, seguridad alimentaria y emprendimiento. «Cada líder se lleva sus tomates a casa; así entienden que desde un patio se puede aportar a la alimentación», dice el rector. Además, los residuos del restaurante escolar se transforman en compost, cerrando el ciclo productivo.

En complemento, el trabajo con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) permitió a 15 jóvenes participar en un semillero de investigación sobre manejo agroecológico. «Aprendimos a producir abonos y analizar suelos para saber qué sembrar», cuenta Lozano. El objetivo, según José Verajá, es integrar en la enseñanza la ciencia, la tecnología y la agricultura desde edades tempranas.

Esta perspectiva cambió la visión de la población estudiantil frente al campo. «Antes, por ejemplo, los niños creían que la leche venía de la nevera; ahora saben de dónde provienen nuestros alimentos», comenta García entre risas. El plantel busca que vean el territorio rural como un espacio de oportunidad y no de carencia.

Proyectar el futuro desde el territorio

Desde el primer grado los estudiantes reciben clases asociadas al conocimiento del territorio y el cuidado del medio ambiente. | Foto: cortesía, Colegio Comfamiliar Los Lagos

La experiencia del Comfamiliar Los Lagos fue reconocida en la etapa nacional de los Premios Escuelas Sostenibles, impulsados por la Fundación Santillana y la OEI. «Estos espacios nos permiten compartir lo que hacemos y articularnos con otras instituciones del país», explica Verajá.

Incluso, la institución promueve la innovación tecnológica con enfoque ambiental. «Tenemos niños diseñando vehículos que funcionan con energía solar y sensores que detectan cuándo una planta necesita agua», añade. Estás ideas son presentadas en la feria interna de robótica que realizan anualmente. 

De cara al futuro, planean fortalecer sus semilleros de investigación y expandir sus proyectos a otras comunidades del Huila. Además, esperan superar desafíos en materia de participación, «convencer a 1.400 líderes no es fácil, pero cuando se ven los resultados, la gente se suma», señala García,  «mientras haya curiosidad, siempre podemos inventar», concluye Mariana.

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