Descubra la casa más carnavalera de toda Barranquilla

Cesar Martínez comenzó a coleccionar piezas sobre el Carnaval de Barranquilla en 1991. Hoy, con más de 100 VHS y 2.400 periódicos, el lugar busca convertirse en un centro cultural y de documentación.

Hace más de 23 años, las calles del barrio Lucero vieron a un hombre salir de un ataúd en ropa interior y empezar a correr ‘a toda mecha’ para evitar ser alcanzado por los chancletazos de su madre. «¡Allá va Joselito!» —gritaban los vecinos entre risas— «¡Agárrenlo, agárrenlo!». 

Se trataba de Cesar Martínez, quien en ese tiempo trabajaba pegando publicidad para una funeraria y, al ver que se acercaban los carnavales, le pidió al dueño del negocio que le prestara un féretro para poder montar un performance de Joselito Carnaval, el personaje que simboliza la muerte del jolgorio carnavalero. 

Cesar llegó al barrio con el ataúd y lo dejó en una esquina. La molestia de la dueña de esa casa fue tanta al ver que “le estaban invocando a la muerte” que salió a quejarse con la madre del joven, la difunta Manuela Lara de Martínez, quien corrió a sacar a su hijo del cajón mientras este solo se regocijaba con las carcajadas que soltaban los vecinos al verlo.

La molestia de su madre, en realidad, era momentánea; la mujer disfrutaba ver en sus hijos ese ‘espíritu carnavalero’ tan arraigado. Desde los cinco años disfrazaba a Cesar y a su hermano de Monocucos. «De ella heredé el amor por el carnaval», menciona el hombre.

Cesar Martínez es sociólogo, periodista y escritor. Ha publicado 25 libros de los cuales 16 son sobre el Carnaval de Barranquilla. /FOTO: fotógrafo Carlos Mario Parra Ríos (@carlosparrarios)

Cesar recuerda que su madre comenzó a coleccionar cualquier periódico y revista que encontraba sobre el carnaval en 1991. Después de los periódicos llegaron las máscaras, afiches y disfraces. Así, de a poco, el carnaval se apoderó de cada rincón de la casa que, ahora, espera sea reconocida como centro cultural de la ciudad.

“Aquí vienen los turistas a empaparse de la historia de esta festividad; también llegan docentes a buscar material para sus investigaciones y estudiantes preguntando por información para algún trabajo. Esto no es solo el hogar de un coleccionista, es una casa museo y centro de documentación”, explica el sociólogo y escritor que luego de convivir durante más de 30 años con ese ‘espíritu carnavalero’ acumuló información suficiente para escribir 16 libros sobre la fiesta.

Para Cesar, el carnaval es una festividad que nos permite deleitarnos tanto con sus danzas y música como con la parte histórica y simbólica. /FOTO: fotógrafo Carlos Mario Parra Ríos (@carlosparrarios)

Su pasión llevó a ser reconocido por sus vecinos como ‘Cesar Carnaval’. 

Resalta que uno de sus aportes más importantes al departamento ha sido haber creado la Cátedra del Carnaval de Barranquilla, un manual que establece los contenidos a dictar en una especie de asignatura donde se aborda desde la influencia de la cultura africana hasta la historia detrás de cada danza y disfraz. 

La cátedra ya ha sido implementada en varios colegios del Atlántico. «El carnaval debe ser un tema transversal. A través de él se puede contar la historia económica, política, social, religiosa y cultural del Caribe colombiano», explica.

Cesar Martínez creó una Cátedra del Carnaval de Barranquilla donde explica desde el significado detrás de cada danza y disfraz hasta la influencia de la santería africana en la festividad. /FOTO: fotógrafo Carlos Mario Parra Ríos (@carlosparrarios)

Después de la pandemia, época en la que la casa estuvo cerrada, Cesar fue diagnosticado con Parkinson. Actualmente está tomando terapias para manejar los temblores; una de ella es acostarse en un cartón en el piso durante un buen rato por las noches. Durante ese rato, los disfraces de Monocuco, Negrita Puloy, Marichucha y la muerte les devuelven la mirada. «¡Esto en el día es una casa museo cultural y por la noche parece la casa del terror!», dice entre carcajadas.

La muerte es su disfraz predilecto en carnavales. Este año se disfrazará de ella para rendirle tributo por los 75 años que cumple el disfraz de estar apareciendo en los desfiles.

En la casa se respira un ambiente de misticismo y santería, dos elementos que, aunque pueden pasar desapercibidos por la jocosidad, alegría y desorden que transmite la fiesta, en realidad son las bases de esta tradición.

A Cesar también lo conocen como 'Joselito Carnaval' y como 'Cesar Carnaval', pues anda en ambiente de fiesta carnavalera durante todo el año. /FOTO: fotógrafo Carlos Mario Parra Ríos (@carlosparrarios)

Cesar explica que no existe un consenso sobre el origen el Carnaval de Barranquilla; lo que sí se sabe es que los ritos y creencias africanas están presentes en todo.

“Cuando los esclavos africanos llegaron a América trajeron consigo todas sus deidades y ritos. La danza del Congo, por ejemplo, está influenciada en las danzas guerreras del Congo de África”, explica Martínez, quien siempre viste camisas con estampados floreados, mochila a medio lado y sombrero. 

Su interés por profundizar en temas más antropológicos lo llevaron a crear hace nueve años su propia emisora, que sonaba todos los domingos y festivos. Se llamó ‘Carnaval Estéreo, La voz de los actores y hacedores del Carnaval’, y su frecuencia radial solo tenía un alcance de dos cuadras a la redonda. «El que pasaba me escuchaba entrevistando a directores de comparsas, poniendo a sonar ‘Te olvidé’ y leyendo letanías», recuerda.

Los vecinos del sector, los mismos que lo vieron salir corriendo de un ataúd hace años, se deleitaban escuchando los análisis de Cesar y sus invitados alrededor de danzas, letanías y disfraces. Para ellos los tambores del Mapalé marcaban el inicio del día y los sonidos de la flauta de millos despedían las tranquilas noches del barrio lucero, un vecindario donde la brisa decembrina es permanente y los árboles de totumo decoran decenas de terrazas.

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Además de su aporte a la literatura sobre el carnaval a través de sus libros, desde 2006 Cesar comenzó a grabar los desfiles «para que las generaciones futuras vean las transformaciones históricas de la festividad». 

Hoy las grabaciones están apiladas y listas para reproducirse en un estante frente a la cocina, al igual que los 2.400 periódicos que inmortalizaron noticias sobre el carnaval desde la década de los 70. 

Estas piezas son una muestra de la dedicación y constancia que Martínez ha mantenido durante años en pro de la conservación de la manifestación más representativa de la cultura costeña. Aunque no sabe qué pasará con la casa cuando muera, uno de sus mayores deseos es que el lugar se convierta en un sitio de turismo cultural y símbolo de la identidad barranquillera.