Olas Paz: el proyecto que une surf y reciclaje para transformar Tierra Bomba

Con más de 370 familias vinculadas, esta iniciativa convierte el reciclaje en aprendizaje y el surf en una herramienta para mantener a los niños en la escuela.

En Tierra Bomba, una isla a diez minutos de Cartagena donde el mar es sustento, frontera y escenario, el plástico solía ser parte inevitable del paisaje. Después de cada temporada alta, cada oleada de turistas o cada brisa fuerte, las playas y las calles amanecían cubiertas de tapas, botellas y empaques que parecían avanzar tan rápido como las olas.

Durante años, distintas jornadas de limpieza llegaban con el apoyo de la Fundación Amigos del Mar, una organización que lleva trabajando 16 años por limpiar la isla. Voluntarios recogían lo que la comunidad, por falta de infraestructura y pedagogía, no podía manejar por sí sola. Pero el ciclo se repetía. Limpiaban un día, y al siguiente, el plástico volvía a aparecer. “La gente volvía a ensuciar. Decían: ‘en un mes vienen otra vez los blanquitos a limpiarnos’”, recuerda Pedro Salazar, director de la fundación.

Fue en esa necesidad de buscar soluciones reales, que nació Olas Paz, hace 6 años, una iniciativa de la Fundación Amigos del Mar, que busca darle valor al plástico y, al mismo tiempo, fortalecer los procesos educativos a través del surf y de una economía circular creada desde la isla. El proyecto une deporte, reciclaje y formación para transformar residuos en quillas de surf y otros productos útiles para la comunidad.

La idea era sencilla: si el plástico no desaparecía, podían transformarlo. Así nació el primer banco de plástico de la zona insular, donde cualquier persona puede entregar tapas a cambio de mangles, una moneda comunitaria. Con ella, las familias obtienen artículos útiles para sus hogares: por 10 kilos reciben 5.000 mangles; con 10.000 pueden comprar una sanduchera; con 30.000, un ventilador. “Aquí comienzan a entender que guardar y tener paciencia tiene recompensa”, explica Salazar, quien destaca que el proyecto incorpora educación financiera en una comunidad que suele vivir del día a día.

El banco de plástico permite que los habitantes de Tierra Bomba intercambien residuos por artículos útiles para sus hogares. | Foto: Olas Paz @olaspaz
El banco de plástico permite que los habitantes de Tierra Bomba intercambien residuos por artículos útiles para sus hogares. | Foto: Olas Paz @olaspaz

Lo que empezó con 20 participantes creció rápidamente. “En tres meses pasamos casi a 100 y en siete meses terminamos con 376 personas. Recibíamos desde 100 kilos semanales hasta llegar a una tonelada y media mensual, solo en tapas plásticas”, asegura el director. Para una comunidad donde el plástico era un problema diario, convertirlo en oportunidad cambió la dinámica de recolección, del espacio público y de la economía familiar.

En paralelo, Olas Paz les enseña a niños y jóvenes cómo convertir ese material en productos reales. El proceso inicia con la clasificación, continúa con el lavado y secado al sol, y luego la trituración hasta obtener escamas plásticas. Estas se funden en una inyectora que moldea quillas de surf y accesorios como llaveros en forma de tortuga, tiburón o gato. 

El vínculo con el surf no es casual: la fundación utiliza este deporte para combatir la deserción escolar y fortalecer uno de sus programas, la ‘Escuelita de los Sueños’, donde los niños  reciben clases complementarias, dotación escolar y actividades ambientales.

Olas paz, brinda clases de surf y de deportes náuticos, pero solo bajo una condición: los niños deben asistir al colegio y a los talleres diarios de la fundación donde aprenden inglés, lectura y escritura. “No lo hacemos como un castigo, sino como una responsabilidad, ellos saben que si no van al colegio y no van a los talleres, no pueden ir a surfear. Y como les gusta mucho, eso los motiva” señala Juan José Silva entrenador de Surf.

Para Silva, quien empezó como estudiante y ahora es instructor, el proyecto es más que un trabajo. “Es felicidad, trabajo en equipo, disciplina. Es una familia. Todo lo hacemos con amor, y por eso todo sale bien”, afirma. Con el tiempo entendió que no se trataba solo de transformar plástico, sino de transformar la relación de la comunidad con su entorno.

El surf se ha convertido en una herramienta educativa para que los niños permanezcan en la escuela y en los talleres de la fundación. | Foto: Olas Paz @olaspaz
El surf se ha convertido en una herramienta educativa para que los niños permanezcan en la escuela y en los talleres de la fundación. | Foto: Olas Paz @olaspaz

Gracias a este proceso, han surgido surfistas destacados como Robert Córdoba y Leimer Morales que hacen parte de la Federación de Bolívar y compiten en campeonatos internacionales, y Esleider Córdoba y Keiler Córdoba que siguen entrenando con la fundación y compiten a nivel nacional.

El impacto también ha traspasado la isla. Hoteles como el Radisson, Intercontinental y Los Patios entregan sus tapas a la fundación. El modelo se ha replicado en el islote de Titipán, Múcura y las Islas del Rosario, donde otras organizaciones han abierto sus propias tiendas de reciclaje con apoyo de Olas Paz. “Hemos ayudado a muchas comunidades a entender que la basura no es basura, son residuos aprovechables que pueden mejorar su calidad de vida”, asegura Salazar.

Las máquinas trituradoras e inyectoras permiten transformar residuos plásticos en productos deportivos y comunitarios. | Foto: Olas Paz @olaspaz
Las máquinas trituradoras e inyectoras permiten transformar residuos plásticos en productos deportivos y comunitarios. | Foto: Olas Paz @olaspaz

El proyecto también incluye a madres cabeza de hogar, quienes elaboran camisetas, gorras, tote bags, lycras para surf y bolsos hechos con cometas de kitesurf recicladas. La marca propia del proyecto se vende de forma virtual y constituye una fuente de ingresos para varias familias de la isla.

Su trabajo ha recibido varios reconocimientos. Fue seleccionado en la convocatoria LABIX del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena en donde obtuvo respaldo para el desarrollo del proyecto Olas Paz y fue el ganador del Sport + Environment Pitching Competition, organizado por Yunus Sports Hub a nivel internacional, que destacó su capacidad para unir deporte y soluciones comunitarias.

Sin embargo, la iniciativa no está exenta de desafíos. El volumen de material exige nuevas máquinas, las quillas no siempre se venden porque el mercado del surf en Colombia sigue siendo limitado, y la continuidad de los programas requiere financiación constante. Aun así, el proyecto se mantiene gracias a aliados como Peace and Sport, -Heel, Phoenix Tower International y donaciones. Mientras tanto, avanzan en la búsqueda de empresas que necesiten productos plásticos para producirlos y lograr que el proyecto sea autosostenible.

Tierra Bomba, que antes veía el plástico como un desecho inevitable, hoy lo reconoce como recurso. Allí, entre el mar y las montañas de tapas convertidas en quillas, el surf y el reciclaje encontraron un punto de encuentro: una escuela ambiental, un camino educativo y la base de un proyecto que trabaja por darle nuevas formas a la isla.

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