Luces, cámara, comunidad: la historia del colectivo que promueve el cine alternativo en La Ceja, Antioquia

Rueda Libre impulsa, desde hace dos años, la difusión de producciones alternativas en el municipio creando espacios culturales y formativos para motivar a los realizadores locales a seguir apostando por su talento y pasión por el cine.

Desde 2023, el municipio de La Ceja, en el Oriente Antioqueño, experimenta un auge de muestras y espacios culturales, sobre todo en lo relacionado con el cine, gracias a los esfuerzos del Colectivo Rueda Libre, un proyecto que, en dos años, ha logrado reunir hasta a 12 integrantes bajo una misma premisa: hacer que el cine comunitario ruede y se comparta.

Sus impulsores son Diego López, historiador, violinista y gestor cultural con 20 años de trayectoria en el Oriente Antioqueño; y Esteban Valencia, fotógrafo documental y formador de artes visuales en La Ceja. Cuenta que se aliaron para ampliar las oportunidades de acceso a actividades culturales en el municipio. Además, para fomentar que los cineastas y realizadores audiovisuales independientes tuvieran un espacio seguro en el cual presentar sus producciones. 

Lo han hecho a través de tres muestras de cine y del Festival de Cine y Video Comunitario Rueda Libre que, en mayo de 2025, llega a su segunda versión.

“Los festivales tienen unas características muy concretas y juegan con lo de tener unas estéticas muy claras. Por eso, nuestra idea era empezar a generar un espacio de difusión para esas producciones que se habían quedado guardadas, que incluso pueden llegar a hablar más del territorio”, comenta Valencia.

El Colectivo Rueda Libre crea espacios de difusión para las producciones independientes de realizadores de La Ceja, Antioquia, desde 2023. | Foto: cortesía - Colectivo Rueda Libre

La necesidad de este espacio alternativo quedó clara desde el inicio. Para la convocatoria de la primera muestra, por ejemplo, recibieron 30 productos audiovisuales de realizadores de La Ceja que abordaban temáticas que iban desde la transformación urbanística que está viviendo el municipio hasta las experiencias de vida de las identidades diversas:

 “En ese momento nos pareció que sería ‘bacano’ empezar a generar una comunidad alrededor del cine (…) Los festivales del Oriente Antioqueño no suelen tener espacio para realizadores locales porque ellos no tienen la factura [alcance económico] para una gran producción de cortometraje”, explica López. 

Tras dos años de trabajo, afirman, lo han logrado. El colectivo ya es un referente en trabajo cultural comunitario en toda la subregión. Tanto que, para la versión 2025 del festival que también tendrá presencia en zonas rurales, contarán con la asistencia en conversatorios de cineastas de la talla de Víctor Gaviria, director de ‘La vendedora de rosas’, y con Carlos César Arbeláez, director de ‘Los colores de la montaña’. Además, de procesos reconocidos a nivel nacional como el Festival Cine en la Isla Fuerte (FECISLAS) y Títeres Passiflora.

Junto a los espacios de difusión, Rueda Libre incorpora un componente educativo en sus actividades. En estos años han adelantado talleres de audición y reparto, sonido y escritura de crítica cinematográfica, con alrededor de 15 cupos en cada uno. El último día de su primer festival registró una asistencia 300 personas:

“A nosotros no nos interesa masificar estas actividades, sino que las cosas se den de manera más orgánica; que la gente entienda la importancia de lo que se está haciendo acá, que además es intergeneracional; van desde niños hasta adultos”, puntualiza Esteban.

Cuentan con un festival de cine comunitario y con espacios de muestras de cine que han logrado juntar a unas 300 personas durante las funciones. | Foto: cortesía - Colectivo Rueda Libre

El colectivo debe su nombre a la película ‘Rueda libre corazón’ (1998) de Germán Fredy Valencia, el primer documental sobre La Ceja del Tambo, sus habitantes y el uso de la bicicleta, el cual marcó un hito para la época al demostar cómo se realiza el cine comunitario:

«Ese vídeo quedó oculto, pero resulta que aún estaban por ahí los realizadores con una disposición muy bella para poder convocar a toda la gente para verla en el cierre del primer festival. Fue hermoso porque se llenó todo el teatro municipal con combos de señores ya mayores que estaban viendo su propio pasado. Fue ahí donde cobró sentido lo comunitario”, agrega el fotógrafo documental. 

De acuerdo con López y Valencia, el Oriente Antioqueño es una de las subregiones donde más se puede encontrar presencia de actores y realizadores consolidados en el departamento. Por ello, afirman, es fundamental fortalecer las alianzas entre proyectos para continuar impulsando talentos locales y garantizar que quienes inician en el mundo audiovisual cuenten con espacios de exhibición, formación y proyección. 

«El cine es importante para revelar las realidades, y si las comunidades se empoderan usando esta herramienta para narrar sus problemáticas y sueños, permite un fortalecimiento de esas ‘competencias ciudadanas’ para la participación política y gestión territorial. Yo soy de los que defiende que la organización social desde lo comunitario es mucho más importante que esperar a que los gobernantes digan qué hay que hacer. En ese sentido, lo que hemos visto es que el cine comunitario genera historias más reales y procesos de organización más horizontales«, concluye Diego. 

Siga leyendo: